La artillería naval es el conjunto de armas de guerra de un buque pensadas para disparar a largas distancias empleando una carga explosiva impulsora.

GONZALEZ HONTORIA

Gonzalez Hontoria-2
Gonzalez Hontoria-2

GONZALEZ HONTORIA:

DON JOSÉ GONZÁLEZ HONTORIA:

hontoria gonzalez-hontoria

El Mariscal de Campo de Infantería de Marina y Brigadier de Artillería González Hontoria, nace en Sanlúcar de Barrameda el 21 de julio de 1840 y falleció en Carabanchel (Madrid) el 14 de junio de 1889. 

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la introducción del rayado del ánima y las mejoras tecnológicas, traen consigo numerosas innovaciones que provocaron una auténtica revolución. En los buques, el montaje de piezas de retrocarga tenía la ventaja de no precisar sacarlas de batería para introducirles el escobillón y proceder a la carga.

En España, la Armada se retrasó en la adopción de este material, y en 1870 se interesaba por un proyecto de cañón de hierro fundido de 25,4 cm, concebido por el artillero José González Hontoria, considerado uno de los mejores diseñadores de cañones de su época, programando diversos tipos de cañones, a los que se le denominaron “Trubia y González Hontoria”. La construcción de un ejemplar en Trubia, fue el primero que se fundió allí por el procedimiento Rodman. Presentó entonces un proyecto de sistema completo de artillería naval, ya de retrocarga, que La Llave consideró modesto, por que no contaba con ninguna pieza francamente perforante.

El sistema González Hontoria aspiraba conseguir una artillería  propia de la Armada, que hiciera posible prescindir de la del Ejército en la dotación de botes y equipos de desembarco. Así, su sistema reunía piezas de los calibres de 20, 18, 16, 12, 9 y 7 cm.

Las piezas de 20, 18, 16 eran de hierro fundido por el procedimiento Rodman, con doble tubo de acero, las de 12 y 9 de hierro, zunchado, sin entubar y la de 7 cm. de acero, sin zunchar. El sistema incluía la transformación de los cañones Barrios de 22 cm., en calibre 18 cm., y Rivera de 20 cm. y Vigodet-Alcón de 16 cm. Nº 1, en calibre 16 cm, haciendo aprovechables aquellas piezas que no habían sido transformadas por el sistema Palliser. Todas las piezas de este sistema era de retrocarga, con cierre de tornillo tipo De Bange y fueron adoptadas por R.O. de 24 de septiembre de 1879.

De cada calibre, se fabricaron en Trubia dos ejemplares para ser probados y, habiendo dado buen resultado, se procedió a la fabricación corriente de algunas de ellas.

En 1883, González Hontoria presentó un nuevo sistema que comprendía cañones de acero de 12, 16, 18, 20, 24, 28 y 32 cm, autorizándose la fabricación experimental de las piezas de 12 y 16 cm. en el Havre, por la firma Forges et Chantiers de la Mediterranée. Las piezas dieron un resultado que se dice sorprendió a los mismos franceses y así se adoptó el sistema como “modelo 1883”, añadiéndose posteriormente una pieza de 14 cm.

Adoptado el sistema, la producción de piezas sistema González Hontoria en astilleros privados como los del Nervión y Portilla & White, fue consecuencia del programa naval iniciado con la Ley Rodríguez Arias (1887), un intento de liberarse de la dependencia extranjera, que no llegó a conseguirse plenamente, solo un 40% del valor de los cañones pesados, y un 80% de los pequeños se fabricaba en España, con un 60% como media.

El sistema Gonzalez Hontoria quedó retrasado hacia los años 90 cuando apareció la artillería de tiro rápido. La transformación de la reforma a este sistema requería fundamentalmente pasar de albergar las cargas de proyección en saquetes, a cartuchos metálicos, lo que implicaba la modificación de los cierres de los cañones. Dichos cierres se convirtieron en una pesadilla para las dotaciones, originando muchas averías y accidentes.

Dicha transformación a tiro rápido de piezas González Hontoria, que la Marina calificó “de carga simultánea”, se ven reflejadas en la adopción reglamentaria, en 1892, del cañón de 12 cm., “modelo 1883”, transformado a carga simultánea por Joaquín Rodríguez Alonso. Por R.O. de 22 de junio de 1893 lo fue la transformación del cañón de 7 cm. “modelo 1883”, obra de Antonio Sarmiento y, en 1894, se transformó el cañón de 14 cm. “modelo 1883”, según proyecto de Ramón Albarrán, mejorando los dispositivos de fuego eléctrico y de percusión, modificando también el ánima para hacerlo de carga simultánea.

CAÑONES DE DISEÑO NACIONAL:

SISTEMA GONZÁLEZ HONTORIA.-

  • Cañón de hierro zunchado, 20 cm. Md. 1879.
  • Cañón de hierro zunchado, 18 cm. Nº1 Md. 1879.
  • Cañón de hierro zunchado, 18 cm. Nº2 Md. 1879 (Transf. del Barrios 22 cm.).
  • Cañón de hierro zunchado, 16 cm. Nº1 Md. 1899.
  • Cañón de hierro zunchado, 16 cm. Nº2 Md. 1879 (Tranf. del Nº2 Rivera 20 cm.).
  • Cañón de hierro zunchado, 16 cm. Nº3 Md. 1879 (Transf. del Nº1 de 16 cm.).
  • Cañón de acero 12 cm. Md. 1879 montaje Vavasseur.
  • Cañón de acero 9 cm. Md. 1879 montaje de corredera.
  • Cañón de acero 7 cm. Md. 1879, montaje de corredera o con ruedas desembarco.
  • Cañón de acero 32 cm. Md. 1883, montaje torre de barbeta Canet.
  • Cañón de acero 28 cm. Md. 1883, montaje torre de barbeta Canet.
  • Cañón de acero 24 cm. Md. 1883, montaje Vavasseur giro central.
  • Cañón de acero 20 cm. Md. 1883, montaje Vavasseur giro central.
  • Cañón de acero 18 cm. Md. 1883.
  • Cañón de acero 16 cm. Md. 1883, montaje Vavasseur giro central.
  • Cañón de acero 14 cm. Md. 1883, montaje corredera, giro central.
  • Cañón de acero 12 cm. Md. 1883, montaje Vavasseur giro central.
Hontoria Poligono

 La Marina, tras efectuar en 1930 en la Batería de Experiencias de Torregorda importantes obras de modernización, y a propuesta de su entonces jefe Don José María Fernández de la Vega Lombau decide cambiarle la denominación a la Batería, llamándose desde entonces “Polígono González Hontoria” gracias lo cual ha quedado perpetuado su nombre, hasta que en 1999 se integra formalmente cuando se crea el actual Centro de Ensayos de Torregorda (CET), dependiente del INTA. 

La R.O. de 12 de marzo de 1891 dispuso: “S.M. El Rey (q.D.g.) en su nombre la Reina Regente del Reino, de conformidad con lo acordado por ese Consejo en pleno, se ha servido disponer que los restos mortales del Mariscal de Campo de Infantería de Marina, Brigadier de Artillería de la Armada, D. José González Hontoria, sean depositados en el Panteón de Marinos Ilustres, cuando las prescripciones sanitarias lo permitan”.

Hontoria Sepulcro-Gonzalez-Hontoria

El día 9 de julio de 1907 llegó por fin ese momento, quedando sus restos depositados en una urna en el sepulcro que estaba preparado junto a los de Méndez Núñez y Laborde.

Al morir González Hontoria se continuó durante muchos años artillando nuestros buques con sus cañones de diversos calibres, 64 buques en servicio con un total de 326 cañones Hontoria, siendo la prueba más evidente del convencimiento de los altos mandos de la Armada y de los técnicos españoles, que por primera vez España contara con una artillería naval de fabricación propia superior a la de otros países.

Cañones Hontoria de diversos calibre, montados en los buques:

hontoria Calibre-Cañones

BIBLIOGRAFÍA:

ARTILLERÍA DE RETROCARGA EN LA ARMADA. PRIMERA ÉPOCA, 1879-1895: http://www.catalogacionarmas.com/public/13-retrocarga-marina-1879-95.pdf

PAZ GARCÍA DE PAREDES RODRÍGUEZ DE AUSTRIA. LA ACTIVA VIDA DE GONZÁLEZ HONTORIA: http://www.armada.mde.es/archivo/mardigitalrevistas/cuadernosihcn/16cuaderno/01cap.pdf

IGNACIO GARCÍA DE PAREDES BARREDA. LOS CAÑONES HONTORIA EN LOS BUQUES ESPAÑOLES: http://www.armada.mde.es/archivo/mardigitalrevistas/cuadernosihcn/16cuaderno/04cap.pdf

INTA. SUBDIRECCIÓN DE SISTEMAS TERRESTRES: http://www.inta.es/opencms/export/sites/default/INTA/es/quienes-somos/historia/la-subdireccion-de-sistemas-terrestres/

FOTO GONZALEZ HONTORIA: https://desanlucar.blogspot.com.es/2008/02/jos-gonzlez-hontoria.html

 

MECANISMOS DE ÉMBOLO

embolo y cargandolo dos hombres
embolo y cargandolo dos hombres

MECANISMOS DE ÉMBOLO:

Todo mecanismo de esta clase consiste en hacer movible el fondo del ánima formando parte de un émbolo y asegurar la posición de dicho fondo en su sitio, una vez cargado el cañón, por cualquier medio mecánico que satisfaga a las condiciones expuestas anteriormente.

Algunos sistemas de los comprendidos en este grupo son:

Sistema Navarro Sangran:

Este sistema consiste el medio (fig. 125a) en suprimir el cascabel y taladrar la culata, pasando a través de esta en dirección del eje del ánima, un vástago o varilla de hierro, a cuyo extremo anterior va un platillo o disco también de hierro batido de superior calidad, que avanzando hasta la misma noca de la pieza, pueda recibir la carga y arrastrarla consigo hasta el sitio que debe ocupar.

émbolo Navarro

El mayor inconveniente de este sistema, es que en un fuego vivo el calor que adquiere el disco puede ser por si suficiente a la deflagración de la pólvora, y esta fue sin duda la causa de no persistir en las pruebas, quedando la idea sin aceptación.

Sistema Engstrom:

Este ingenioso mecanismo es debido al teniente de navío sueco Engstrom. El cañón (fig. 125b), barrenado en toda su longitud, afecta a la parte posterior del ánima tres formas completamente distintas: tronco-cónica, cilíndrica y la también cilíndrica de menor diámetro, pero con dos canales, rectas a los costados que ocupan cada una la extensión de un cuadrante. El émbolo termina en una parte tronco-cónica, que se ajusta exactamente a la correspondiente del ánima y la base anterior está vaciada formando un casquete o semiesfera cóncava, que constituye el fondo de la recamara.

émbolo Engstrom

La parte posterior restante del émbolo, es cilíndrica, con dos filetes rectos de las mismas dimensiones que las canales que hay en la parte posterior del ánima. El vástago del émbolo pasa a través de un abertura practicada en la pieza “T” y tiene las maniguetas con que se maneja, fijando su posición cuando conviene por medio de una tuerca atornillada en el extremo roscado de dicho vástago. Dicha pieza sirve para contener el émbolo cuando se atrae, y pudiendo después girar la charnela sobre uno de sus costados, deja expedita la entrada del ánima para poder cargar la pieza. La obturación se obtiene por medio de un anillo expansivo de cobre que, ajustado en la parte posterior de la recamara contra la unión de ésta con el émbolo, si dilata en el acto del disparo y evita la salida o escape de los gases de la carga y sus perjudiciales efectos.

MECANISMOS A ROSCA

cañon a retrocarga
cañon a retrocarga

MECANISMOS A ROSCA:

El medio que más prontamente se ocurre al tratar de cerrar por uno de sus extremos un tubo o cañón en toda su longitud taladrado, es el de hacerlo con una pieza o culata roscada, que permita abrir o cerrar dicho extremo, según convenga. Pero este medio tan sencillo, ofrece el gravísimo inconveniente del tiempo que hay que invertir enroscar y desenroscar la culata, teniendo como no puede menos la extensión indispensable al esfuerzo que ha de soportar en el acto del disparo.

Sistema Armstrong:

rosca Amstrong

Los cañones Armstrong, a cargar por la culata, son de dos sistemas diferentes; de tornillo y de cuña. El primero se aplica a las piezas de menor calibre de a 40 libras, y el segundo a las de mayor. El ánima puede considerarse dividida en tres partes. La recamara que no está rayada y tiene un diámetro igual al cilindro que forman el fondo de las rayas; el emplazamiento del proyectil, cuyo diámetro es un poco mayor que el del ánima fuera de rayas; y el resto, que lo constituye propiamente el ánima, con un diámetro un poco agrandado, para preparar la marcha del proyectil antes de entrar en las rayas, comprimiendo su envuelta de plomo hasta dejarla a su diámetro ligeramente menor que el fondo de las rayas.

Sistema Withworth:

Este sistema para cerrar el ánima, adoptado en algunos de sus primeros cañones, está reducido a una tapa o roscado interiormente, que juega dentro de un anillo sujeto a un costado de la pieza sobre el que puede girar la charnela, y se atornilla en el extremo roscado de la culata, dando movimiento a la referida tapa por las manivelas en que termina. Este sistema fue abandonado después de los primeros ensayos.

rosca Whithworth

Sistema Blakely:

Con objeto de remediar el inconveniente del mayor tiempo que se necesita para cerrar la culata a rosca, sin privarse por esto de las ventajas que tiene, Blakely propuso la pieza-culata tronco-cónica roscada, con la que se consigue prontamente el engrane y desengrane de los filetes en la parte roscada interior del cañón, pudiendo después retirar la pieza-culata haciéndola correr a lo largo de una rama o tirante, que colocado en la parte inferior del cañón paralelamente al eje, se extiende lo preciso para el juego de la expresada pieza, cuya base está dispuesta para recibir un platillo obturador que se oponga a la salida de los gases.

rosca Blakely

Sistema Castman:

Con el mismo fin que Blakely, para cerrar a rosca la culata del cañón sin invertir el tiempo necesario para conseguirlo con un tornillo ordinario, presentó el americano Castman un medio fácil, sencillo y acertado. Consiste este enroscar como de costumbre el hueco donde ha de engranar el tornillo en que termina la pieza cilíndrica con que se cierra la culata; hecho esto, se divide la circunferencia de la tuerca en seis partes iguales, y haciendo desaparecer tres de ellas, alternada y longitudinalmente, los filetes correspondientes, queda así compuesta de tres partes lisas y tres roscadas, se sujeta a la misma operación el tornillo de la pieza o tapa de culata, y claro está que si presentamos las partes roscadas de este, frente a las lisas de la tuerca, podrá introducirse de una vez sin dificultad, y haciendo después girar la pieza de culata un sexto de vuelta, las partes roscadas del tornillo engrana con las de la tuerca , quedando el cierre efectuado con la misma seguridad que si hubiera entrado girando.

rosca Castman

Sistema Francés:

El hueco de la culata, que es un cilindro de acero fundido, están roscados presentando tres campos lisos y tres con filetes alternadamente. A la extremidad posterior de la tapa se ha adaptado una manivela, en cuya base hay un asa o empuñadura fija sólidamente al tornillo de culata. A la parte anterior de este se asegura un platillo cilíndrico porta-obturador de acero, cuyo platillo puede girar libremente alrededor de su eje, y tiene en la cara anterior un saliente circular plano que sirve para colocar y centrar el obturador.

rosca Frances

Sistema Plasencia:

No existe, en rigor, novedad alguna en este sistema, es simplemente la aplicación del francés o mejor dicho del Castman a los cañones cortos de pequeño calibre y de acero para el servicio de montaña, introduciendo algunas modificaciones en los detalles con el fin de asegurar y facilitar su manejo.

MECANISMOS DE CUÑA Y DOBLE CUÑA

distintas partes de la Cuña
distintas partes de la Cuña

MECANISMOS DE CUÑA Y DOBLE CUÑA:

Los mecanismos cuña y doble cuña consisten  por lo general, no solo en barrenar la pieza en toda su longitud, sino también en practicar un taladro en la parte posterior, perpendicularmente al eje, en cuyo taladro entra la cuña o doble cuña, con la que ha de cerrarse el ánima una vez cargado el cañón. En los sistemas de esta clase ha de ser la cuña fuertemente comprimida en el acto de hacer fuego, sin que esta circunstancia sea después un inconveniente para poderla retirar con la indispensable facilidad.

Sistema Cavalli:

El ánima del cañón, cilíndrica en toda su longitud y abierta por la culata está taladrada en sentido perpendicular, o sea paralelo al eje de muñones, por una cavidad de sección rectangular. La referida cavidad está dispuesta para recibir una pieza llamada cuña (fig. 127 y 128), con la que se cierra perfectamente el ánima por la parte posterior, permitiendo su forma se le ajuste y fuerce cuando es preciso, a fin de no dejar paso a los gases que provengan de la combustión de la pólvora.

cuña Cavalli1

La cara anterior de la cuña, una vez colocada es perpendicular al eje del ánima, y la posterior, inclinada respecto a ésta en 1/8 que es el coeficiente  del rozamiento entre el hierro forjado y el fundido. Las superficies de contacto entre la cavidad transversal del cañón y la cuña deben engrasarse de vez en cuando, para facilitar la introducción y extracción de esta última en el acto y después de cargar.  Colocada la cuña en su debida posición antes del tiro, su cara anterior se apoya directamente en un anillo de cobre, en que terminan las paredes del ánima por esta parte, y el cual sobresale hacia atrás unos siete milímetros aproximadamente.

cuña Cavalli

Para evitar la acción inmediata sobre la cuña de los gases de la carga, se interpone un pequeño cilindro de fundición tapón o culote, que por su cara anterior presenta una cavidad en forma de casquete esférico, y por la posterior un encastre, donde con media vuelta se atornilla un vástago de hierro que sirve para colocarlo y extraerlo. Cargada la pieza o sin cargar, se cierra por la parte posterior de la culata con un tapón o sombrerete de hierro convenientemente asegurado.

Sistema Kreiner:

Dividida el ánima del cañón en tres partes de distinto diámetro, corresponde la primera a la extensión que ocupan las rayas; la segunda al sitio donde se coloca la carga, y la tercera o posterior, de forma prismática exteriormente, es la destinada a recibir el mecanismo de cierre.  Se compone el mecanismo de dos partes que son: las cuñas, que en contacto con sus superficies y deslizándose la una sobre la otra, pueden anular el viento, obteniéndose un ajuste perfecto.

cuña Kreimer

Para dar movimiento a las cuñas, sirve la manivela de bronce que entra a rosca en el pistón o tornillo en que termina la cuña posterior, al mismo tiempo que los filetes longitudinales que tienen aquellas, corren por las ranuras o canales de conducción de su alojamiento. La cuña como partes esenciales, además de los brazos y vástago, el disco y el resalte para hacer avanzar y retroceder la cuña posterior, anulando el viento y limitando el adelanto de la anterior u obturatriz por medio del disco y la salida, con el tornillo de tope que engrana en la ranura y que a este objeto tiene la posterior.

 Sistema Krupp:

Considerado muy justamente como uno de los más perfectos el sistema Krupp, es bastante parecido al prusiano, del que se diferencia esencialmente por ser la cuña de una sola pieza, y por la aplicación del anillo obturador de Broadwell, cuyos resultados son inmejorables.

El cañón está taladrado de uno a otro extremo de su eje, y la parte posterior o culata es prismática con una cavidad, cuya cara anterior, paralela al eje de muñones y perpendicular al del ánima, sirve de alojamiento a la cuña.

cuña Krupp

Dicho alojamiento tiene dos ranuras y la porción de una tuerca abierta en el macizo de la referida culata. En comunicación con la recamara, hay un rebajo donde se adapta a presión el anillo obturador de Broadwell.

Siendo esféricas las superficies en contacto de recamara y anillo, por cuya ingeniosa disposición, aunque éste se inclinase algún tanto, aquellas quedarán siempre ajustadas. La cuña se construye de una sola pieza de acero y está formada de una parte cilíndrica y de la prismática, que es verdaderamente la que constituye la cuña.

La cara anterior de la cuña tiene un estuche o mortaja donde se ajusta y coloca el platillo obturador, el cual lleva en su base anterior un rebajo de cierta profundidad y de un diámetro algo mayor que el de la recamara, y en la opuesta un pequeño hueco donde penetra una espiga que hay en la cuña.

Sistema Broadwell:

Después de lo dicho con respecto al sistema Krupp, solo basta ver las figuras 165 y 166, para observar las ligeras variaciones que ofrece el de Broadwell, consistiendo la más esencial en la forma de la cuña o pieza de cierre y en carecer el taladro o huevo de carga, de la virola o tubo que tiene el de Krupp. El husillo de la referida cuña parece que no tiene el filete cortado, y el conjunto es indudablemente más sencillo y aceptable si en el servicio ofrece la misma seguridad.

cuña Broadwil1

MECANISMOS DE CERROJO.-

Los mecanismos de cerrojo son tan semejantes a los de cuña, que unos y otros suelen designarse indistintamente por sistemas de cuña y cerrojo; sin embargo, el verdadero cerrojo debe ser cilíndrico, haciendo su posición invariable con auxilio de una rosca o de otra manera pronta, sencilla y fácil de manejar.

Sistema Wahrendorff:

El sistema o retrocarga propuesto en Suecia por el varón Wahrendorff, al mismo tiempo que el de Caballi, está reducido a un cilindro obturador, que se introduce por la culata en dirección del eje de ánima de la pieza, sujetándola en esta posición por otro cilindro que atraviesa el cañón perpendicularmente al primero y lo retiene contra el esfuerzo de los gases de la pólvora. A pesar de su sencillez que a primera vista ofrece este sistema, es evidente que no puede manejarse con la prontitud necesaria.

cuña Wahrendorff

El cañón está barrenado en toda su longitud desde la boca a la culata, en cuya extensión presenta tres partes de distinto diámetro; la primera de menor calibre, comprende la longitud de las rayas, y es propiamente dicho el ánima, la segunda de mayor diámetro que ésta, y a la que está unida con una ligera inclinación cónica, sirve de emplazamiento a la carga; y la tercera, de mayor diámetro que las precedentes, forma el extremo posterior de la culata y facilita el manejo que la carga y mecanismo de la pieza requieren para su uso.

Para cerrar el ánima por la parte de la culata, como muestran las figuras 137, 138 y 139, de hierro, asegurada por medio de una clavija, que puede girar a charnela sobre el cuerpo de la pieza, permitiendo por una abertura rectangular, el paso de las ramas o parte prismática del cilindro del obturador, después de extraído el transversal, quedando alojada en su interior la parte cilíndrica, y pudiendo girar así a la izquierda para dejar franca la entrada del ánima.

cuña Wahrendorff1

Este sistema, aunque ingenioso, no reúne la sencillez que fuera de desear, y adolece casi de las mismas contras que la mayor parte de los de su clase, a pesar de lo cual estaba en uso en Prusia en un gran número de piezas de campaña.

PROGRESOS DE LA ARTILLERÍA

a cannon in a wooden room
a cannon in a wooden room

PROGRESOS DE LA ARTILLERÍA:

En realidad la auténtica revolución en la Artillería Naval llega en la primera mitad del siglo XIX. En 1.822, el coronel de artillería francés Henri Joseph Paixhans publica el libro “Nouvelle force maritime” donde se preveía que el futuro de las marinas serían los buques acorazados movidos por vapor y de los proyectiles explosivos. Este coronel diseñó el proyectil cilíndrico cargado de explosivo que sustituirían a las viejas balas esféricas y macizas. La primera constatación de esta teoría se produjo en 1.853 cuando la flota rusa, dotada de proyectiles del sistema Paixhans, destrozó a la flota turca en Sinope.

progresos nueva-fuerza-maritima

La Artillería inglesa, después de combatir este adelanto, negando completamente las ventajas adoptadas por el sistema Paixhans, no pudo menos de entrar en la misma vía, adoptando para el armamento de los buques, además de los cañones de a 68 (20 cms).

Nuestra artillería de marina no se ocupó en perfeccionar, como debía, los obuses de Rovira, y en la necesidad de mejorar sus bocas de fuego, copió en parte de la inglesa, reformando, o mejor dicho, variando las dimensiones de algunas de ellas.

Los Estados Unidos de América, amantes siempre de las piezas de grueso calibre, armaron sus fragatas con obuses largos Dahlgren, y colombiadas, y en un corto plazo de tiempo se generalizaron por todas partes, más o menos modificadas estas bocas de fuego.

La superioridad del ataque sobre la defensa vino a aumentar con la adopción de los cañones rayados. Su mayor exactitud y alcance, les permite llevar los efectos destructores de los proyectiles huecos a largas distancias. Paixhans, sin embargo, había indicado el medio único de restablecer el equilibrio, hasta que las primeras baterías flotantes blindadas, presentadas por los franceses en el bombardeo de Kinburn, tuvieron ocasión de probar su resistencia, no transcurriendo mucho tiempo hasta la aparición en Francia de la “Gloire”, con asombro y admiración de todas las naciones marítimas.

El estudio de los cañones de grueso calibre lisos o rayados a cargar por la boca o por la culata, se ensayaron en todas partes y variados sistemas y a continuación se reseñan los que mayor importancia han adquirido, habiendo sido adoptados para el servicio después de sufrir las modificaciones que se creyeron convenientes:

Cañones Armstrong.-

Los cañones Armstrong no son más que una serie de tubos concéntricos de hierro forjado, que se introducen unos dentro de otros. Los diferentes tubos de que se compone cada cañón, excepto la pieza de culata y la de los muñones, están formados de varias barras trapezoidales, cuya sección se sueldan por uno de los extremos dos o más, hasta constituir una de la longitud necesaria, ésta se calienta en un horno de reverbero, cuyo hogar tenga la extensión suficiente, y se arrolla en espiral sobre un cilindro, que recibe de una máquina de vapor un movimiento lento de rotación.

progresos Cañon-Armstrong

Cañones ingleses o de Woolwich.-

Estos cañones construidos bajo los mismos principios que los Armstrong, de los que se diferencian muy poco, han sufrido algunas modificaciones, aumentando su resistencia a los esfuerzos longitudinales por la sustitución del tubo interno de hierro forjado, con otro de acero y variando algunos otros detalles de su fabricación especial. De esta clase, y de los calibres de 250 y 180, han sido adquiridos para el servicio de nuestra Marina.

progresos Cañon-ingles

Cañones transformados. Sistema Palliser.-

La necesidad de rayar la artillería para hacerla más potente, y la no menor de utilizar una gran parte de las piezas de fierro fundido, de calibres bastante considerables y en buen estado de servicio, hizo renacer la idea de reforzarlas colocándoles uno o más órdenes de sunchos de hierro forjado, sobre su superficie exterior, y la de barrenarlas a mayor calibre a fin de poder introducirlas un alma de hierro forjado o acero, garantizándose por ambos medios su mayor resistencia. En el Segundo método, ensayado en Inglaterra por los años 60 al 62, no dio en un principio muy satisfactorios resultados; pero el estudio y la constancia del Mayor Palliser para mejorar el procedimiento, al mismo tiempo que la fabricación de las almas, ha hecho cambiar por completo la cuestión, mereciendo este sistema ser preferido en la actualidad.

progresos Cañón-Pallicer

Cañones Withworth.-

El distinguido ingeniero mecánico Withworth ha propuesto algunas variaciones, que se concentran más particularmente al sistema de rayas y de proyectil. El cañón de 120, llamado también de 130 y 150, con el cual se han arrojado proyectiles Withworth, ha sido fabricado con sujeción a los planos Armstrong, a excepción del tubo interno, que era una pieza de hierro forjado, maciza y barrenada después, teniendo un peso total la pieza de 16.000 libras=7.536,400 kilogramos. El fabricado por Withworth, es de 7 pulgadas y mucho más ligero, no pesaba más de 6 toneladas.

progresos Cañon-Withworth

Los rasgos característicos que distinguen este sistema del Armstrong, que difieren esencialmente en los distintos órdenes que estos constituyen en los métodos empleados para su elaboración, unión y colocación en la manera con que se verifica el cierre de la culata; y por último, en la distribución de los materiales y en su disposición para resistir a los esfuerzos tangenciales y longitudinales.

Cañones Blakely.-

Se le atribuye en Inglaterra al capitán Blakely haber sido el primero en proyectar y demostrar matemáticamente la ventaja de reforzar los cañones con zunchos colocados bajo una tensión inicial determinada, como asimismo el haber propuesto que los tubos concéntricos, teniendo diverso grado de elasticidad, sea mayor la del interior, que ha de soportar un esfuerzo más considerable. Los dos principios aplicados convenientemente conducen a que la totalidad del espesor de la pieza sufra la misma tensión inicial en el momento del tiro, siendo la base bajo la que ha construido sus cañones. Estos son de acero o hierro colado, reforzados con zunchos de acero. El cañón rayado de 9 pulgadas (22,8 centímetros), está compuesto de un tubo o alma de acero común envuelto por otro de acero más fino, sobre el cual coloca un manguito de hierro colado que lleva los muñones. El peso de esta pieza es de 11,5 toneladas (11.685 kilogramos).

progresos Cañon-Blakely

Cañones Vavasseur.-

Vavasseur ha reemplazado a Blakely en la fabricación de cañones y objetos del material de artillería. Partidario exclusivo del acero como metal de cañones, lo emplea en sus construcciones valiéndose asimismo de sunchos o manguitos, también de acero fundido para reforzar las bocas de fuego. El acero que usa es de la casa Firth de Sheffield, cuyos productos por sus condiciones excelentes han adquirido una justa y merecida reputación. La bondad del material y los potentes medios mecánicos de que puede disponer colocan a Vavasseur en un puesto honroso entre los principales constructores. La innovación más importante que ha introducido en la fabricación de cañones es el rayado. Las estrías o rayas profundas las ha reemplazado por filetes salientes que, formando hélice y en número de tres, ocupan la extensión correspondiente del ánima. Como consecuencia de esto llevan los proyectiles tres ranuras o canales de la misma inclinación que aquellos en lugar de los tetones o demás medios expansivos adoptados en los proyectiles prolongados para producir la rotación. El cañón de más calibre construido por Vavasseur ha sido de 7 pulgadas (177,8 milímetros), siendo su peso de 5.131 kilogramos y 52 kilogramos el del proyectil.

progresos Cañón-Vavasseur

Cañones Parrot.-

Estos cañones son de hierro colado, fundidos por el sistema Rodman, algo aligerados de metales, rayados y con un refuerzo o manguito de hierro forjado sobre la parte correspondiente a la recamara. El cañón de a 100, cuyo calibre es aproximadamente igual al de 16 centímetros nuestro, lo montan algunos buques y sirve también para plaza y costa; su peso es de 9.000 libras (4.082 kilogramos); tiene nueve rayas de inclinación progresiva, siendo de cero grados en la recamara y su proyectil cilindro-ojival y pesa 100 libras (45 kilogramos). En la fundición de los cañones Parrot, entran tres hierros de primera fusión y de distintas procedencias; la densidad del producto es 7,62, y la tenacidad de 23 kilogramos por milímetro cuadrado.

progresos Cañon-Parrot10

La barra de hierro forjado para la construcción del manquito es de sección rectangular antes de formar el tirabuzón, y trapezoidal después de formado, dejando un hueco o espacio entre los cantos de los lados menores, que se cierra después al forjarla, sucediendo lo inverso precisamente que en el sistema seguido por Armstrong.

Cañones Krupp.-

Los cañones de acero dulce fabricados en Prusia en el grandioso establecimiento de Krupp, son sin duda alguna de los más notables, en consideración a las masas solidas producidas para la fabricación de cañones de una sola pieza de crecidas dimensiones y calibres; Krupp ha hecho un crecido número de cañones de acero macizo para Rusia. El cañón de 9 pulgadas que pesa 18.480 libras, es uno de estos, habiéndose fabricado también calibres menores y mayores, entre los que figuran de 11 y 15 pulgadas. El de 8 pulgadas, es como parece en la figura, un tubo o cañón de acero, sobre el que se coloca un manguito de hierro colado. Dicho manguito no está en contacto con el tubo interior, y no es por lo tanto un refuerzo, ni tiene más objeto que el aumentar su peso. Este cañón reventó en Woolwich con una carga de 25 libras de pólvora y una bala de 250 libras.

progresos Cañón-Krupp

Cañones Rodman.-

La elección de los hierros de primera fusión al carbón vegetal destinados a la fabricación de cañones, ha sido siempre de preferente atención para los americanos, juzgando que de ésta y del procedimiento que se emplee al fabricarlos, depende en gran parte la bondad y resistencia de aquellos. La fundición en hueco era el sistema aplicado a las antiguas bocas de fuego, que fue reemplazado por la fundición en solido cuando los adelantos mecánicos y metalúrgicos facilitaron los medios de introducir esta variación tan ventajosa y eficaz. El volver a las fundiciones en hueco viene a constituir un procedimiento enteramente diferente debido al mayor Rodman. Los cañones Rodman de ánima lisa en comparación con el de las inglesas rayadas, se propone la innovación en las piezas de a 10, 13 y 15 pulgadas disminuyendo el calibre y dejándolas reducidas a los de 8, 10 y 12 pulgadas respectivamente.

progresos Cañon-Rodman

Cañones Ames.-

Los cañones de hierro forjado de Ames, están compuestos de una serie de discos y anillos, soldados entre sí por sus respectivas bases. Los anillos, se forman de otros tres concéntricos, que con toda exactitud se tornean y ajustan, sobresaliendo algún tanto el interior, para que no falte la soldadura en toda la extensión del ánima. Los discos constituyen también el cascabel y culata, y se empieza por el primero la operación hasta llegar a la boca. Uno de los anillos lleva los muñones, y concluida la pieza, se barrena y tornea, dejándola a las dimensiones que le corresponda. Algunos de los cañones construidos de esta manera han sido probados en el arsenal de Washington, y se han obtenido, según dicen, excelentes resultados, siendo de extrañar no se haya persistido en las experiencias, por más que aquellos sean muy costosos, como es fácil imaginar.

Cañones de hierro colado españoles.-

En la necesidad de reforzar nuestra artillería, se empezó, a imitación de lo hecho en Francia, por zunchar y rayar algunos de nuestros antiguos cañones de 16 centímetros, que no dieron en las pruebas a que se sometieron los mejores resultados. Se procedió a variar el trazado, o mejor dicho, a proyectar nuevas piezas apareciendo con este motivo los cañones de 16 centímetros rayados y zunchados, números 1, 2 y 3, de nuevo modelo. Se fundieron y probaron en la fábrica de Trubia, habiendo resistido algunos hasta 1.366 disparos con carga de 3,5 kilogramos de pólvora y proyectil cilíndrico-ojival de 29,5 kilogramos. Como consecuencia de las pruebas verificadas con esta clase de artillería, fueron aprobados los referidos cañones para el servicio de tierra, y aun el último, es decir el de 16 centímetros, número 3, pasó también, aunque con el carácter interino, a formar parte de las piezas destinadas al servicio de Marina. La raya de estos cañones, es de inclinación constante, siendo en número de tres, y su sección de base excéntrica, reduciéndose mucho la superficie de carga, con el objeto de facilitar la operación de cargar.

PROGRESOS DE LA ARTILLERÍA
http://lugaresconhistoria.com/la-cavada-cantabria

Cañones Rivera.-

El cañón de 20 centímetros número 2, proyecto del general Rivera, de artillería de la Armada, ha sido y es una de las buenas piezas que ha tenido por algunos años en servicio nuestra Marina. Sus buenos alcances y un peso moderado que, sin perjudicar notablemente a su montaje de madera, facilita su servicio, han contribuido a la predilección con que se ha mirado esta boca de fuego, que forma parte del artillado de nuestros buques, sin haber desmerecido masque en su aplicación para batir las corazas.

Su escaso efecto contra éstas ha motivado se haya dispuesto su transformación al sistema Palliser, rayándola y reduciéndola al calibre de 16 centímetros, habiendo ofrecido, como era de esperar, un satisfactorio resultado.

PROGRESOS DE LA ARTILLERÍA
Cañones Rivera en Batería de Salvas
https://1898.mforos.com/1026844/11408844-canones-rivera/
http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0004259932&page=18

Cañones Barrios.-

Probada la impotencia contra los buques blindados, tanto de los cañones de 20 centímetros como los rayados de 16, en las experiencias que en el año 1.861 se hicieron por el Cuerpo de Artillería de Marina en las playas de Torregorda, departamento de Cádiz, se propuso los cañones de 28 y 22 centímetros, lisos y zunchados. La artillería del ejército verificó en la dehesa de los Carabancheles algunas experiencias con el cañón de 28 centímetros, y los resultados obtenidos contra las planchas alentaron al Coronel de Artillería Don Candido Barrios, que propuso entonces el cañón de 28 centímetros largo, como más a propósito para la defensa de las costas, y fueron aprobados como reglamentarios por la artillería del ejército los cañones de 28 centímetros largo y corto, aplicándolos al servicio de las costas. En la Marina se aprobaron igualmente, aunque con posterioridad, los cañones de 28 centímetros corto, y el de 22 centímetros para el artillado de nuestros buques de guerra.

PROGRESOS DE LA ARTILLERÍA
http://ejercitosdeespana.blogspot.com/2014/03/acciones-belicas-1898.html

Barrios, que propuso entonces el cañón de 28 centímetros largo, como más a propósito para la defensa de las costas, y fueron aprobados como reglamentarios por la artillería del ejército los cañones de 28 centímetros largo y corto, aplicándolos al servicio de las costas. En la Marina se aprobaron igualmente, aunque con posterioridad, los cañones de 28 centímetros corto, y el de 22 centímetros para el artillado de nuestros buques de guerra.

CAÑONES A RETROCARGA

a close-up of a machine
a close-up of a machine

CAÑONES A RETROCARGA:

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX.

Un arma de retrocarga, es una arma de fuego en la cual el proyectil es cargado por la parte posterior de la misma.

Se designan a los cañones a carga directa, todos aquellos que se cargan por la boca, y cañones a retrocarga, aquellos cuya construcción permite se efectúe la carga por la parte posterior o culata, abriéndose y cerrándose mediante un mecanismo especial.

La diversidad de medios inventados constituyen una multitud de sistemas, agrupándose según las circunstancias y elementos que predominan en cada uno y que facilitan el conocimiento de los de mayor importancia y aplicación.

La idea de cargar las armas por la recamara o culata, es primitiva; no de otra manera se hacía en los antiguos cañones de mano, ni eran otra cosa las bombardas y piezas llamadas de braga, en las que separándose la parte posterior para recibir la carga, se unía a aquellas mediante un mecanismo sencillo, pero tosco y de obturación tan imperfecta, que forzosamente había de molestar, y aun debía ser expuesto, a causa del excesivo escape de gases.

VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LOS CAÑONES A RETROCARGA.-

Las ventajas:

Entre las más principales ventajas de estos cañones es con la rapidez con que puede hacerse fuego y la seguridad de los sirvientes en el acto de cargar. Cierto es, respecto a la primera, la posibilidad de conseguirlo con algunos mecanismos de fácil manejo u otros de calibres más moderado, tratándose de los cañones modernos de gran potencia, en los que el mecanismo de cierre, por más sencillo que sea, ha de tener una masa proporcionada y suficiente resistencia para oponerse a los efectos destructores del disparo.

Más positiva parece la seguridad de los sirvientes al cargar por la parte posterior, exagerándose el riesgo que aquellos corren en la carga directa, donde tirando con proyectil muy rara vez ha ocurrido alguna desgracia. Los ingleses que fueron los primeros en adoptar los cañones Armstrong a retrocarga, abandonandolos no solo los de grueso calibres, sino los más ligeros, y cuantos cañones se construyen en Woolwich y por Armstrong. Habría que reconocer las ventajas de los cañones a retrocarga que se montan por necesidad en casamatas de reducidas dimensiones, en los reductos o torres de algunos buques, y aun en las baterías de estos, si tienen un puntal limitado y poca manga.

Los inconvenientes:

Los inconvenientes de las piezas a retrocarga son de alguna consideración, siendo uno de los defectos de que más frecuentemente adolecen es la falta de resistencia para oponerse a la acción de las cargas, cuando estas son, por lo menos, iguales a las que se emplearían en piezas del mismo calibre cargadas por la boca, aun siendo los cierres de acero de superior calidad. Además, mientras más perfecto sea el mecanismo, mayor el coste y el de la pieza, hasta el punto que con el de una sola puedan adquirirse dos de las ordinarias, y cómo al mismo tiempo el buen estado de servicio en que deben encontrarse depende del ajuste y precisión con que enlazan y funcionan sus diferentes partes, siendo mucha más facilidad y probabilidad de que se inutilice sin reventar. El mayor peso que a igualdad de condiciones deben tener las piezas a cargar por la culata, es otra objeción que merece tomarse en cuenta, tratándose de masas tan formidables, no redundando en beneficio de sus propiedades balísticas ni de su seguridad, conviene no aceptarla sin necesidad.

En los cañones de pequeño calibre pasa todo de muy distinta manera; el mecanismo de cierre, siendo mucho más ligero, se maneja con más facilidad; el aumento de peso en el total de la pieza es ventajoso y menos considerable, las cargas son mucho menores y menores los esfuerzos que tienen que soportar; los objetos que las sirven de blanco son relativamente mayores, y es por último más frecuente que sea preciso acelerar el fuego aun a costa de perder algunos disparos, cuando se hacen protegiendo una retirada o preparando a las veces un ataque.

Por último, la ventaja casi de más importancia atribuida a los cañones a retrocarga es la anulación del viento que se obtiene por completo con la introducción del proyectil por la culata.

En 1845 el oficial de Artillería del ejército piamontés Giovanni Cavalli propuso el empleo de proyectiles alargados dispuestos para tomar un movimiento de rotación alrededor de su eje por medio de dos salientes, ó tetones, que entraban en otras tantas estrías o rayas trazadas en hélice en el ánima de la pieza, idea que aplicó a un cañón de hierro de grueso calibre, al que rayó inicialmente con dos estrías.

El cañón de retrocarga no fue una nueva idea para la tecnología del momento, no superando las dificultades de fabricación hasta la década de 1850 en que William George Armstrong, primer Barón Armstrong, fue el primero en diseñar cañones de retrocarga en Reino Unido. Su primer sistema de cierre de la culata fue de tornillo, en el cual se gira el mango del tornillo hasta abrir la culata, pues el tornillo es la prolongación del ánima.

retrocarga Cañon-Armstrong


En los buques, el montaje de piezas de retrocarga tenía la ventaja de no precisar sacarlas de batería para introducirles el escobillón y proceder a la carga.

Condiciones a que deben satisfacer los mecanismos de cierre de los cañones a retrocarga.

De las contras y ventajas de los cañones a retrocarga, y que son propias de esta clase de artillería, se deducen las condiciones que debe reunir un buen mecanismo de cierre, suponiendo una construcción y ajuste tan perfectos como sea posible y que para mayor facilidad se concretan en los siguientes puntos:

1º.- Todo mecanismo de cierre ha de ser sencillo y resistente. Sencillo para facilitar su manejo y las reparaciones a que el uso pueda dar lugar, y resistente a fin de que soporte sin deteriorarse prontamente los efectos y acción de los gases de la carga.

2º.- La obturación ha de ser completa, pues de lo contrario no solo habrá pérdida de fuerza por el escape de los gases en mayor o menor cantidad, sino que obrando éstos con energía sobre las uniones de las piezas que lo forman, será ocasionada a averías prematuras o a la destrucción rápida del obturador y también a las de algunas otras partes del mecanismo que lo inutiliza, puede dar lugar a detenciones y entorpecimientos en la ejecución de los fuegos.

3º.- Las diferentes partes del mecanismo de cierre han de estar en el más íntimo y perfecto contacto, porque si no lo estuvieren se originarían choques más o menos violentos, y desplazándose o perdiendo su ajuste con rapidez, se inutilizarían con un número relativamente pequeño de disparos.

4º.- Cada pieza ha de ofrecer una resistencia proporcionada al esfuerzo que haya de soportar y según el sentido en éste tienda a romperla o doblarla, obrando por presión o por choque.

5º.- La operación de abrir y cerrar el mecanismo ha de poderse efectuar con prontitud y sin por ello se necesite más que la fuerza de un solo hombre, debiendo, una vez cerrado, ser tan seguro como es todo punto indispensable.

6º.- Conviene que el mecanismo se pueda armar y desarmar con facilidad, y así podrá conservarse y limpiarse como es preciso después de un fuego más o menos continuado.

7º.- Debe aumentar lo menos posible el peso del cañón y poderse reemplazar sin dificultad aquellas piezas cuyo deterioro sea más pronto e inevitable.

Tales son las condiciones que deben procurarse en todo mecanismo de cierre, sea cualquiera la clase y grupo a que corresponda.

Distintos mecanismos empleados en los cañones a retrocarga:

Para mayor facilidad y siguiendo la práctica observada, admitiremos cinco agrupaciones distintas, dentro de las cuales podemos considerar comprendidos todos o casi todos los mecanismos inventados con objeto de cargar las bocas de fuego por la culata.

Dichas agrupaciones son:

1º.- Mecanismos de émbolo.

2º.- Mecanismos de cuña o doble cuña.

3º.- Mecanismos de cerrojo.

4º.- Mecanismos de rosca.

Dentro de cada una de estas agrupaciones cabe también nueva subdivisión según la manera y forma de cargar; pero importa más y se distinguen mejor los sistemas propuestos por el nombre del inventor, que será el medio que se adopte para dar a conocer aquellos sistemas reconocidos como más convenientes, y algunos de los cuales han sido admitidos y declarados reglamentarios. También se comprende habrá mecanismos mixtos por razón de sus diferentes partes, en cuyo caso los incluiremos, teniendo en cuenta el elemento predominante, en el grupo a que según este corresponda.

SISTEMA ESPAÑOL DE ARTILLERÍA

Fabrica de cañones
Fabrica de cañones

SISTEMA ESPAÑOL DE ARTILLERÍA NAVAL:

El crecido número de bocas de fuego que estaban en la época, sus distintos calibres y procedencias, son tan varios, que puede decirse en rigor no constituyen sistema determinado, lo cual nada de extraño tiene, sabiendo al periodo de transición porque se pasaba en aquellos momentos y a las necesidades siempre nuevas y diversas que lo motivaban.

A los bomberos y cañones de 150, 80, 68, 42 y 32, o sea de 27, 22, 20, 17 y 16 centímetros, se han ido sucesivamente agregando otras piezas que han resultado preferentes por su propiedades balísticas, figurando en primer lugar el cañón de 20 centímetros núm. 2, al que más tarde han seguido los de 28 y 22 centímetros proyectados para batir los buques de coraza. También para artillar los nuestros de esta clase, se adquirieron cañones más potentes en Inglaterra de los calibres de 300, 250 y 180, o sea de 10, 9 y 8 pulgadas.

sistema Artilleria-Naval1

Por último, las cañoneras adquiridas en los Estados Unidos con destino en la isla de Cuba, están artilladas con cañones rayados Parrot de a 100 y de a 60 cuyos pesos y principales dimensiones, así como el de las anteriores piezas inglesas y sus correspondientes proyectiles. Para los botes de las fragatas, se aplican los cañones rayados de 12 centímetros, empleándose también en los menores y en desembarcos los de 8 centímetros rayados cortos y largos. El cañón de 12 centímetros de bronce rayado se ha montado en colisa en algunos buques, siendo pieza de un efecto muy superior a los de 16 centímetros lisos de hierro que llevan otros en su lugar.

Se dispuso la adopción como reglamentario del cañón de 20 centímetros núm. 2, transformado en rayado de 16 centímetros por el sistema Pellicer y también el de 22 centímetros, igualmente transformado al calibre de 18 por el mismo sistema. Se proyectaba un sistema de artillería completo de hierro colado, entubados y a retrocarga; los calibres serán iguales a los de las bocas de fuego inglesas que montan nuestros buques, más algunos otros para las fragatas de madera y desembarcos.

Para que nos podamos formar un juicio exacto de la fuerza militar marítima, vamos a consignar el artillado de todas nuestras fragatas blindadas, tal y como se hallaba constituido en la actualidad:

Fragata Numancia:

sistema Fragata-Numancia

En la batería principal:

Ocho cañones rayados de a 300 o sea de 10 pulgadas.

Ocho cañones entubados y rayados de 16 cms. transformados del de 20 cms. núm. 2.

Reducto central: Dos cañones rayados de 180 o sea de 8 pulgadas.

En corredera (colisa a proa):

Un cañón rayado de 180 o sea de 8 pulgadas.

Fragata Victoria:

En la batería principal:

sistema Fragata-Victoria

Cuatro cañones rayados de 250 o sea del calibre de 9 pulgadas.

Catorce cañones entubados y rayados de 16 cms. transformados del de 20 cms. núm. 2.

Reducto: Dos cañones rayados de 180, calibre de 8 pulgadas.

En Colisa a proa: Un cañón rayado de 180 o sea de 8 pulgadas.

Fragata Sagunto:

En la batería principal:

Ocho cañones rayados de 250, calibre de 9 pulgadas.

sistema Fragata-Sagunto

Reducto: Dos cañones entubados y rayados de 18 cms. transformados del liso de 22 cms.

En corredera (colisa a proa):

Un cañón rayado de 180 o sea de 8 pulgadas.

Fragata Arapiles:

En la batería principal:

sistema Fragata-Arapiles

Seis cañones rayados de 180, calibre de 8 pulgadas.

Ocho cañones entubados y rayados de 16 cms. transformados del de 20 cms núm. 2.

En Colisa a proa:Un cañón rayado de 180, calibre de 8 pulgadas.

Fragata Zaragoza:

sistema Fragata-Zaragoza

En la batería principal:

Cuatro cañones rayados de 250, calibre de 9 pulgadas.

Diez cañones entubados y rayados de 16 cms., transformados del de 20 cms. núm. 2.

Reducto: Dos cañones entubados y rayados de 18 cms. transformados del de 22 cms.

En Colisa a proa: Un cañón entubado y rayado de 18 cms. transformado del  de 22 cms.

Fragata Méndez Núñez:

Reducto, fuerte o batería central:

sistema Fragata-Mendez-Nuñez

Cuatro cañones rayados de 250, calibre de 9 pulgadas.

Dos cañones rayados de 180, calibre de 8 pulgadas.

Todas estas fragatas llevaban además cada una para las lanchas de vapor, botes y desembarcos, un cañón de bronce, corto, rayado, de 12 centímetros, y dos también cortos, rayados, de bronce y de 8 centímetros. Las fragatas de madera tienen todas artillería lisa de 20 centímetros y algunos cañones de 16 cms

La Fragata Almansa:

Cuenta entre su artillado algunos cañones Parrot, y otras suelen tener colisa a proa uno de los de 22 o 20 centímetros transformados en entubados y rayados, estando acordado cambiar las bocas de fuego lisas por otras rayadas a medida que sea posible. Las cañoneras que forman parte de las fuerzas navales que operan en la Isla de Cuba, están armadas con cañones Parrot de a 100 y de 60.

sistema Fragata-Almansa

Resumiendo, vemos que el sistema de artillería naval puede considerarse dividido en dos grupos o secciones:

1ª.- Artillería rayada, reglamentaria, que comprende la mayor parte de las bocas de esta clase que se ha visto.

2ª.- Artillería de reserva, comprendiendo todas las piezas lisas que montan los buques de madera en la actualidad y algunas rayadas, que por procedencia, sistema, propiedades balísticas u otras circunstancias, está dispuesto su reemplazo.

CUREÑAS

cureña con cañon 4
cureña con cañon 4

LA CUREÑA:

TAMBIÉN SE REGLAMENTAN LAS CUREÑAS:

Como sabemos, las cureñas son, esos carros destinados a sostener y permitír maniobrar al cañón. Con la ordenanza de 1728, también se reglamentó la fabricación de las cureñas, obteniéndose proporciones bien definidas y en función al diámetro de la boca del cañón. Es esta la razón, por la cual he elegido el calibre de a 24 lb, para este trabajo.

Entre las innumerables clasificaciones de cureñas, las que ciertamente están reseñadas con lujo de detalles son las siguientes:

  • Cureñas de Plaza: Utilizadas en fortificaciones permanentes.

  • Cureñas de Sitio: Diseñadas para asedios y operaciones temporales.

  • Cureñas de Campaña: Adaptadas para movilidad en el campo de batalla.

  • Cureñas de Costa: Empleadas en defensas costeras.

  • Cureñas de Marina: Específicas para su uso en buques de guerra.

Es conocido, que fue a partir del siglo XVIII, cuando en España se adoptó la cureña naval de cuatro ruedas, que ya los ingleses la utilizaban con anterioridad. Es ya entrado el siglo XVIII, donde el empleo generalizado del cañón de hierro, posibilita la renovación de la armada. Y donde por supuesto, también evoluciona la cureña naval.

Dentro de la definición de Cureña, la que se considera más completa es la del capitán de fragata D. Timoteo O-Scanlan, que en su Cartilla Practica de Construcción Naval, de 1847 dice:

cureñas cartilla-practica

La Cureña, es un carro o montaje de madera sobre que sienta el cañón, y sirve para mantener la pieza sobre sus dos muñoneras, a fin de que se pueda con el auxilio de las cuñas que se colocan debajo de la culata, dirigir con más facilidad la puntería.

Los componentes de la cureña española aunque han sufrido a lo largo del siglo XVIII, transformaciones evolutivas, han seguido siendo los mismos. Esto es:

  • Gualderas.
  • Soleras.
  • Ejes.
  • Ruedas.
  • Telerón.
  • Banqueta.
  • Almohada.
  • Pernos.

Las proporciones de las cureñas van a depender del diámetro de la boca de la pieza de artillería, pero su estructura y forma se mantendrá en todos ellos, hasta 1756.

Cureñas Cureña

Detalle de la cureña, vista lateral y por flanco vertical.

Cureñas Cureña2

Maqueta a escala. Cureña para cañón de a 24 lb. En roble, alquitranada como era costumbre hasta 1756. En esta se nota la solera continua y de una sola pieza

Cureña española, que como característica, tiene gualderas con ojos de braguero, solera completa.

Cureñas Cureña3

GUALDERA:

En número de dos, y con posicionamiento vertical, es un tablón de madera fuerte, generalmente para la época de roble, presenta en su canto superior un rebajo circular llamado muñonera (RTVS), donde se apoya el muñón del cañón. También en ese canto están trazadas cuatro escaletas, que en la figura, están señaladas así: (D;E, E;Y, Y;J, J;A).

cureñas Gualdera

Cuatro perforaciones en el mismo canto, para los pernos, señalados en la misma figura con (1, 2,4,6), 1 y 2, correspondientes a los pernos capuchinos, que asegurará fuertemente la sobremuñonera. 4 y 6, los llamados pernos penetrantes.

En el canto inferior, existen dos rebajos, en la figura (X, G), para el encastre de los ejes delanteros y traseros respectivamente.

Diferencia evolutiva de la propia gualdera estilo español, donde estos rebajes no se empleaban cuando la solera era continua.

En el lateral encontramos tres barrenos el señalado en la figura con el 7, que es por donde pasa el perno travesante delantero, el 9, para el trasero y el señalado con 10, de mayor diámetro, que corresponde al ojo de braguero (pasará la braga, para retener el cañón luego del disparo). Este ojo de braguero, se constituye en una de las principales diferencias morfológicas con la del estilo inglés, en donde no hay barreno (ojo de braguero), sino una argolla.

LA SOLERA:

Definida como el madero colocado en plano horizontal, que soportara las gualderas. Es cierta a medias, ya que solo es válida para el estilo español propiamente dicho. Ya que tanto la propuesta por el Marqués de La Victoria, como la inglesa, la solera correspondería más a una banqueta, es decir, que en ellas los ejes encastran directamente en la gualdera.

En la Figura ABDF, representa la porción de media solera, por tanto FECD corresponde a la totalidad de la solera. (Característica del estilo español propiamente dicho).Y FAE1415, porción de solera propuesta por el Marqués de la Victoria, que aunque sigue siendo estilo español, se asemeja un poco al estilo inglés.

cureñas Solera

En la segunda figura está representada la solera al propio estilo español. En este caso de dos piezas.

LOS EJES:

Uno delantero y otro trasero, maderos fuertes y sólidos, compararemos los tres estilos de manera gráfica.

Estos tres componentes de las cureñas navales (Gualdera, Solera y Eje) 

cureñas Ejes

Son los que nos demuestran las diferencias fundamentales que existían entre los tipos de cureñas.

RUEDAS EN LOS EJES:

cureñas Ruedas

OTRAS PARTES DE LA CUREÑA:

Telerón:

Compacto madero cuya función es mantener las gualderas fuertemente en la parte delantera de la cureña. Nunca la pieza de artillería se apoyará en el.

Banqueta:

Madero para elevar la pieza, donde asienta la cuña de puntería.

cureñas partes-de-cureña

Sobremuñoneras:

De fierro, retendrán el cañón por sus muñones, estos apoyados en las muñoneras de las gualderas.

Zuncho:

Para la protección del final del pezón.

Pernos  Capuchinos:

Dos anteriores y dos posteriores, en sobremuñonera.

Pernos penetrantes.

Pernos  travesante:

Delantero y trasero.

Cáncamos de atraviese del eje trasero y planchuelas:

Sotrozos y chavetas

ARTILLERÍA NAVAL DE ORDENANZA

Distintos cañones
Distintos cañones

ARTILLERÍA  DE ORDENANZA:

La Artillería de Ordenanza promulgada por Felipe V en el año 1718, reglamenta y ordena las prescripciones de las proporciones y reglas con que se han de hacer las fundiciones y pruebas de artillería en bronce, acometiendo también una serie de reformas para mejorar la situación del país. Los cañones que no se ajustaban a estas especificaciones se clasificaron como «Artillería de Calibres Irregulares» o «Artillería de Preordenanza»

Entre estas se encontraban las que atañían al Ejército y la Marina y que tenía por objetivo mejorar la capacidad bélica pérdida, alzando de nuevo la capacidad de España al lugar que le correspondía. Es a partir de dicho momento histórico donde nace la Artillería de Ordenanza.

Ordenanza Ordenanza1

El Reglamento de piezas de 1728 se encuadra dentro de esas transformaciones. Tras acometer la reforma general de la artillería del Ejército en 1718, diez años después y siguiendo su estela, se llevó a cabo la naval.

En la reforma de 1728 se instauran las siete piezas que desde ese momento pasarán a ser las que use la Marina española a lo largo del siglo XVIII y parte del siglo XIX. Son las siguientes: A 36, A 24, A 18,   A 12,  A 8,  A 6 y A 4. Esta estandarización facilitó la producción, mantenimiento y operación de las piezas de artillería en los buques de guerra 

Ordenanza Ordenanza3

Se establecen estos calibres porque se siguen las indicaciones que se usaban en Francia, principalmente la Ordenanza y Reglamento de 1689. Esta adopción supone un cambio respecto a las piezas artilleras que se venían empleando en nuestro país.

 LA ORDENANZA DE 1743.

Ordenanza ordenanza1743

En 1732 se adoptó en Francia un sistema propuesto por el General de Artillería La Valliere, análogo a la Ordenanza española de 1728 y con los mismos calibres, pero además regulaba también las cureñas, que hasta entonces las construían los carpinteros para cada cañón, sin sujetarse a dimensiones fijas. La Ordenanza de 1743 se dictó en dos partes; la primera en 1742 que fijaba los calibres tal como ya figuraba en la de 1718 y, la segunda en junio de 1743 que modifica los calibres del resto de los materiales, reduciéndolos a morteros de 12 y de 9 pulgadas y el pedrero que pasaba de 15 a 16 pulgadas.

Todas las piezas habían de llevar abierto el fogón en el espesor de metales, de tal modo que cuando se desfogonasen fuera posible adaptarles un grano de fogón nuevo de hierro forjado. Debían tener su nombre particular, la inscripción “Violati fulmina regis” (Los rayos del rey ofendido) ó “Ultima ratio regum”. (La última razón del rey).

En España, posiblemente debido a que Felipe V, primer rey de la casa de Borbón, era de origen francés, se adoptó el mismo sistema por la Ordenanza de 1743 aunque la cuestión de la reducción del número de calibres ya estaba resuelta. Se siguen empleando las medidas francesas.

La implementación de la Ordenanza de 1743 contribuyó a una mayor eficiencia y eficacia en el uso de la artillería española. Al estandarizar los calibres y diseños, se facilitó la formación de los artilleros y se optimizó la logística de suministro y mantenimiento de las piezas. Además, estas reformas reflejaron la influencia de los modelos franceses en la organización militar española, adaptando las mejores prácticas europeas a las necesidades del imperio.

LA ORDENANZA DE 1765.

En el reinado de Carlos III se publicó una nueva Ordenanza,  la de 1765  para consolidar y perfeccionar las reformas militares emprendidas por sus predecesores. La Ordenanza de 1765 tuvo como objetivo principal actualizar y estandarizar aspectos específicos de la artillería, especialmente en lo relativo a las piezas utilizadas en la defensa costera y en los buques de guerra. Esto respondía a la necesidad de mejorar la eficacia y uniformidad del armamento en un contexto de creciente competencia naval y amenazas externas. En los navíos de línea, fragatas y defensa de costa, que fijaba los nuevos calibres, para la artillería de hierro, el de a 36, para la Armada y defensa de costas, los de a 24 y de a 18 y los de a 12, 8 y 6 largos y cortos y se promovió el uso de materiales más adecuados para las condiciones de servicio, buscando un equilibrio entre durabilidad y coste, especialmente en las piezas destinadas a la defensa costera y a los buques.

LA ORDENANZA DE  1783.

En 1783 se promulgó la Nueva ordenanza de artillería redactada teniendo en cuenta las ideas del artillero Tomás de Morla insigne artillero, autor del Tratado de Artillería que sirvió de texto en el Real Colegio de Artillería de Segovia, que establecía el sistema del General Gribeauval, declarado reglamentario por la Ordenanza de 1783, que sostenía que el sistema de La Valliere no era adecuado para campaña y así, en 1780, se adoptaron para los cañones los mismos cinco calibres, pero con ocho piezas.

Ordenanza ordenanza1783

Su diseño exterior quedaba reducido al escudo y nombre de la pieza estableciendo los cañones de a 24 y 16 y los de pequeño calibre proponía uno largo y otro corto para los de a 12, 8 y 4 libras y el cañón de montaña de a 4, los obuses de 9 y 7 pulgadas, el pedrero de a 19 y los morteros de recamara cónica de 14, 12 y 7 pulgadas y cilíndrica de 14. Se llamaban cónicos o cilíndricos debido a que la forma de sus recámaras repercutía en la forma exterior. – Pedrero de a 19 pulgadas. Los morteros y pedreros se empleaban en asedios y en artillería naval.

ARTILLERÍA NAVAL SIGLOS XVIII-XIX

Batalla-de-Trafalgar
Batalla-de-Trafalgar

LA ARTILLERÍA DE LOS SIGLOS XVIII-XIX:

Durante los siglos XVIII y XIX, el Ejército utilizó artillería de bronce y la Marina de hierro. Para los marinos, la razón de su preferencia por las piezas de hierro colado se basaba en su peso, inferior a las de bronce, así como en que estas últimas conservan la propiedad sonora del cobre en sus disparos y estallidos y esta cualidad inherente al bronce, hace insoportable en unas baterías cerradas, como las cubiertas de los buques, el retumbo y especie de retintín al tiempo de sus disparos. Para los artilleros del Ejército no había otra razón que la económica el artillado de un buque requería de un considerable número de piezas y con lo que cuesta una pieza de bronce se hacen diez de hierro.

En España, durante el siglo XVIII las piezas de bronce se fundieron en Sevilla y Barcelona. En 1802 se suprimió la fundición de  Barcelona y la de Sevilla quedó como única. Las piezas de hierro se fundían en La Cabada y Liérganes. Avanzado el siglo XIX, pasaron a fundirse en Trubia. El sistema de fundición fue el de “moldeo en hueco”, mediante el que se obtenían las piezas con el ánima horadada que posteriormente debía alisarse.

XVIII canonbronce

Mediado el siglo XVIII se adoptó, en la fabricación de piezas reglamentarias de bronce y de hierro, el denominado “moldeo en sólido de la fundición se obtenía un bloque macizo “al que había luego que perforar para darle el hueco del ánima; ello se hacía barrenandolo por medio de prensas hidráulicas, que aseguraban una mayor dureza a las capas interiores del metal, precisamente las que habían de resistir de modo directo las presiones de la pólvora.

Las piezas de bronce se acreditaban muy superiores a las de hierro colado, propensas a reventar. Las piezas de hierro forjado sí se adivinaban capaces de competir con las de bronce, pero su manufactura era también más costosa que las de hierro colado, y sus ocasionales proyectos de introducción tropezaron siempre con la decidida oposición de los partidarios del bronce.

A lo largo del XVIII los buques de guerra, especialmente los navíos de línea, estaban equipados con cañones de hierro fundido de ánima lisa y avancarga, y se estandarizaron los calibres: había cañones de 36, 32, 24, 18 y 8 libras, dependiendo del tamaño y la función del buque. 

La disposición de los cañones en los costados de las naves llevó a una revolución en las tácticas navales, pasando del abordaje al combate a distancia. Esto provocó la desaparición de los grandes castillos de proa y popa y la adopción de naves de mayor eslora para portar más cañones.

Un navío español de tres puentes como el San José contaba con 30 piezas de 36 en la cubierta inferior, 32 de 24 libras en la cubierta media, 32 de 18 libras en la cubierta superior y 18 de 8 libras en el alcázar.

ARTILLERÍA NAVAL SIGLOS XVIII-XIX

Los navíos británicos, buscando reducir el peso, montaban en su cubierta inferior piezas de 32 libras, en vez de 36.

Los cañones disparaban distintos tipos de munición según conviniera. Una pieza podía cargarse con:

Balas sólidas para perforar el casco, Palanquetas que consistían en dos balas encadenadas entre sí para dañar los palos y el velamen. Balas rojas, calentadas al rojo vivo para provocar incendios y Granadas o metralla para herir al personal

XVIII palanqueta1

Elegir uno u otro estaba al arbitrio del capitán del buque, que podía ordenar desarbolar al enemigo (la opción preferida por todos, ya que capturar el casco intacto suponía un botín a repartir entre toda la tripulación que completaba los magros salarios), disparar el casco para hundir al enemigo o acribillar al personal para preparar el abordaje.

Cada pieza necesitaba muchos servidores, los de calibres mayores podrían requerir cinco o seis artilleros especialistas para limpiar, recargar y apuntar y ocho o diez marineros para volver a colocar el cañón en sus sitio tras el retroceso de cada disparo.

Los cañones no se disparaban todos a la vez porque el retroceso podría dañar la estructura del navío. Se disparaban en rápida sucesión, de proa a popa o viceversa.

La tripulación de cada bando calculaba el tiempo necesario de recarga de los cañones enemigos y así sabía perfectamente cuando iban abrir fuego, con lo que buscaban toda la protección que fuera posible en el momento del cañoneo. Para contrarrestar esto se comenzó a disparar por tandas, primero se abría fuego con la mitad de las piezas, por ejemplo, y cuando los marinos enemigos salían de sus refugios para volver a ocupar sus puestos se abría fuego con la otra mitad de los cañones.

Se ensayaron distintas combinaciones para confundir al otro bando y causarle más bajas. 

El siglo XIX marcó una era de innovación en la artillería naval:

Cañones de ánima rayada: A partir de 1860, se introdujeron cañones con ánima rayada, que ofrecían mayor precisión y alcance que los de ánima lisa.

Cañón Paixhans: Desarrollado en la década de 1820 por el general francés Henri-Joseph Paixhans, este cañón fue el primero diseñado para disparar proyectiles explosivos con trayectoria plana, revolucionando el combate naval al permitir destruir buques enemigos con mayor eficacia.

Carronadas: Introducidas en 1778 por la Carron Company de Escocia, eran cañones más cortos y ligeros, ideales para combates a corta distancia. Aunque tenían menor alcance, su facilidad de manejo y potencia en distancias cortas las hizo populares en muchas armadas.

Cañones Armstrong: Diseñados por Sir William Armstrong en la segunda mitad del siglo XIX, estos cañones de retrocarga y ánima rayada representaron un avance significativo en la artillería naval, siendo adoptados por diversas marinas del mundo .

ARTILLERÍA NAVAL SIGLO XVII

a painting of ships in the sea
a painting of ships in the sea

ARTILLERÍA NAVAL SIGLO XVII:

En el siglo XVII no existía uniformidad en la producción de cañones, y los calibres y pesos de la munición eran variados, así que las potencias marítimas tales como Inglaterra, España, Francia y Holanda reglamentaron la construcción de piezas de artillería en base al peso de la bala que disparaban:

 

Cañón-Siglo-XVII

 

PIEZAS GRANDES.-

Cañón de batería de 40 libras

XVII bombarda2

Bombarda de 20 a 30 cm de calibre.

Bombardeta de 8 a 10 cm de calibre.

PIEZAS PEQUEÑAS.-

Pasavolante de 7 a 8 cm de calibre.

Falconete de 5 a 7 cm de calibre.

Cerbatana de 5 a 7 cm de calibre.

XVII ribadoquin1

Ribadoquin de 2 a 5 cm de calibre.

Esmeril de 4 a 5 cm de calibre.

PIEZAS DE TRAYECTORIA CURVA.-

Mortero de 9 a 16 cm de calibre.

Trabuqueras de 20 a 30 cm de calibre.

CULEBRINAS.-

XVII Culebrina

Culebrina 9 a 16 cm de calibre.

Sacre 7 a 9 cm de calibre.

Verso 4 a 5 cm de calibre.

Sacabuche 2 a 6 cm de calibre.

De 1.610 a 1.624 la artillería de hierro colado se importaba de Inglaterra, pero a partir de 1.630 España producía el armamento que se necesitaba, gracias a las fundiciones establecidas en Liérganes (Santander) por Jean Curtius (artesano de Lieja). En 1.622 contrató con la Corona la provisión de artillería de hierro colado y balas de cañón a las armadas, galeras y fortalezas de la Monarquía. Así, en 1.639 se fabricaron 370 cañones y 18.500 balas de cañón para los galeones que se estaban construyendo. Para 1.640 la planta de Liérganes y la de Santa Bárbara habían suministrado en doce años a la Corona 1.171 piezas de artillería y 233.360 balas de cañón.

Los proyectiles eran de hierro o de piedra. Los primeros se usaban para dañar el casco del navío enemigo y los segundos equivalen a granadas de fragmentación, ya que al chocar la piedra con algún objeto se partía en multitud de trozos que hacía la función de metralla entre el personal de cubierta. También se fabricaron de formas especiales y huecos, llamados de muy diversas maneras como “ángeles”, “enramados” y “encadenados”, usándose estos últimos para abatir los aparejos del navío enemigo.

La artillería de hierro colado era más barata que la de bronce, pero los cañones de bronce duraban más y pesaban menos, por lo que era preferido por los artilleros navales. A pesar de que un nuevo diseño había reducido el peso de la artillería de hierro en una cuarta parte, estos últimos seguían pesando el doble que los de bronce, estos últimos preferidos por los hombres de mar, que advertían que los cañones de hierro que se desprendieran de sus retrancas al retroceder o por una tormenta podrían dañar el barco, independientemente de que hicieran falta más hombres para manejar un cañón tan pesado. El Proveedor General de la Armada advertía de que los cañones de hierro no deberían lanzar proyectiles superiores a dieciséis libras , ya que solo con su peso partirán un galeón , tal como pasó con el “Magdalena”.  Pero dadas las dificultades para proveerse de cobre, la artillería española siguió siendo de hierro.

Hasta finales del siglo XVII, el cañón de bronce, fue considerado el arma naval por excelencia; eran cañones muy fiables, los cuales casi no tenían erosiones en sus ánimas y además se podían reciclar volviéndose a fundir. Era el más utilizado y también el más costoso de fabricar, comparándolo con el de hierro. Y se fabricaban indistintamente, con una gran diversidad de modelos y características, ya que cada fundidor establecía sus propios parámetros, tales como longitud, espesor de los metales, calibres, identificaciones, etc.

Todos estos factores, dificultan cualquier intento por ubicar, un cañón de hierro en ese contexto. Pero gracias al afán reglamentista y de ordenación durante el reinado de Felipe V, quien promulgó la Ordenanza de 1718 para la artillería, prescribiendo las proporciones y reglas con que se han de hacer las fundiciones y pruebas de artillería en bronce. Es a partir de dicho momento histórico donde nace La Artillería de Ordenanza, formado por la selección de los calibres de a 24lb., 16lb., 12lb., 8lb., y 4lb. Y por supuesto el resto de cañones, que no se ajustaran a dicha ordenanza, pasaron a denominarse Artillería de Calibres Irregulares ó Artillería de Pre Ordenanza. Incluidos los Doble cañón, cañón, ½ cañón, 1/3 de cañón, ¼ de cañón y 1/8 de cañón, fuesen de bronce o de hierro.

XVII lechuga

En el año 1611 un artillero andaluz natural de Baeza, y llamado Cristóbal Lechuga, publicó “Discurso de la Artillería”, cuyo contenido alcanza cuanto se conocía de ciencia artillera a principios del siglo XVII, debiendo servir de texto en la escuela de Milán, pues enseña el manejo de las piezas, alcances, punterías, retrocesos y causas de las desviaciones, y hablando del tiro de noche describe un tubo provisto de nivel que coloca sobre la pieza para apuntar, el empleo de una brújula dotada de nivel para dar dirección y corregir la inclinación del eje de muñones y el modo de hacer la puntería indirecta sobre una linterna, provista también de brújula, que servía de blanco auxiliar.

XVII ufano

Por la misma época otro artillero toledano de Yepes, Diego Ufano, publica en el año 1613 un “Tratado de la Artillería”, que fue traducido a varios idiomas, donde podemos encontrar numerosos datos que permiten formar una idea bastante exacta de lo que era el servicio de una pieza en aquel tiempo. La puntería se realizaba o bien dirigiendo el eje de la pieza sobre el blanco, es decir, por la línea de tiro natural, o apuntando por los puntos más altos de la culata y del brocal, por el raso de los metales; o en el caso de tiro a grandes distancias con cañón y de tiro curvo con mortero, dando las elevaciones correspondientes por medio del cuadrante o cuarto de círculo.

El primer sistema se practicaba sólo a cortas distancias, es decir, aquellas en que se calculaba que el proyectil recorría la línea recta de la primera parte de la trayectoria de Tartaglia. Se creía que esta distancia era siempre la mitad del alcance de la pieza apuntada horizontalmente por la línea de mira natural, o sea por los puntos más altos de la culata y de la boca. El mismo Ufano denunciaba sin embargo el carácter empírico de esta regla y su falta de exactitud.

Para obtener una línea de mira paralela al eje de la pieza se colocaba en el brocal un suplemento de madera cuya altura era igual a la diferencia entre los radios de las molduras de la culata y de la boca; otras veces se apuntaba por el raso de los metales al punto que se quería batir, se colocaba después el suplemento citado de madera, pero en la faja alta de la culata y la línea de mira que resultaba, cortaba al blanco en un punto, que era el que debía tomarse de referencia al dirigir la visual por el raso de metales para efectuar una puntería correcta. Hay que suponer sin embargo que la precisión del tiro no sería muy grande, aunque cuenta casos notables de aciertos artilleros que al primer tiro arrancó el timón de una barca y otro que rompió las amarras de una embarcación.

Sin embargo la desigualdad de las piezas impedía que aun en las del mismo tipo y calibre hubiera posibilidad de homogeneización de los resultados de tiro, pues para cada ejemplar de pieza correspondía a cada distancia un ángulo de tiro distinto. Lo que no se remedió sino cuando los procedimientos de fabricación consintieron dar a las piezas y a las municiones unas características constantes.

XVII tabla-tiro

Nacieron entonces las primeras tablas de tiro, que reducidas en un principio a un cuadro de equivalencias entre distancias y ángulos de tiro, fueron recogiendo nuevos datos a medida que los conocimientos balísticos y los métodos de experimentación lo consintieron

La artillería naval revolucionó la táctica naval del abordaje pasando a combatir a distancia. Por la posición de los cañones, en los costados de las naves se cambiaron las formaciones frontales por las de líneas de columna. También desparecieron los enormes castillos de proa y popa y se buscaron naves de mayor eslora para portar más cañones.

EL CAÑÓN EN LEPANTO

a painting of a battle scene
a painting of a battle scene

EL CAÑÓN EN LEPANTO:

El armamento artillero de las galeras ordinarias del siglo XVI, que tenían de 300 a 400 toneladas, 26 bancadas con unos 250 galeotes y 200 o 250 soldados entre arcabuceros y piqueros, estaba constituido, por lo general, por una culebrina de 36 situada a proa, sobre la crujía (de ahí su nombre de cañón de crujía), y a cada banda de ésta una media culebrina bastarda de ocho y un sacre de seis.

Lepanto Esmeril1

El esmeril bastardo, también llamado “Matacapitanes” (nombre de una pieza de artillería, bautizada así por el uso que se le daba, por ser un modelo diseñado para optimizar su empleo contra los oficiales enemigos protegidos con armaduras a prueba de balas de arcabuz), utilizada en las galeras españolas del siglo XVI, que desde la Cátedra Naval se descubrió e identificó. Es un tipo de arma hasta ahora desconocido y que se cree una pieza única y desconocida de artillería naval de la segunda mitad del siglo XVI, localizada sin inventariar en los museos navales españoles, se encontraba localizada en el rincón de una de las salas de exposición (sala Argos) en la parte oeste de la planta superior del Palacio Renacentista de Álvaro de Bazán, en El Viso del Marqués (Ciudad Real).

La importancia de la pieza, se considera de gran interés por estar está asociada a una de las figuras navales españolas de ese siglo XVI, Don Álvaro de Bazán, primer Marqués de Santa Cruz, y a la batalla naval más importante de esa época, la de Lepanto.

Lepanto Esmeril

El esmeril es de bronce fundido y de cámara cerrada, conservando, unida a los muñones, una sólida horquilla de hierro con su correspondiente pinzote. La joya, o brocal, es abocinada y, a partir de su final, la caña se va ensanchando suavemente, formando un tronco de cono, hasta la faja de la culata. Esto indica que el grosor del metal de las paredes del ánima crece en la misma proporción. Entre la joya y los muñones aparece una fina faja, existiendo otra similar antes del fogón. Éste se halla sobre un pequeño resalte unido a la faja de la culata.

DIMENSIONES Y CARACTERÍSTICAS DE LA PIEZA:

  • Pieza de cámara cerrada.
  • Longitud total con la portarrabiza: 56,8 cm.
  • Longitud de la pieza hasta el final de la faja alta de la culata: 48 cm.
  • Longitud de la portarrabiza: 7 cm.
  • Longitud de la rabiza de madera: 31,5 cm.
  • Longitud total de la pieza con la rabiza colocada en el portarrabiza: 82 cm.
  • Longitud del ánima: 46,5 cm.
  • Calibre del ánima: 38,8 mm.
  • Calibres: 13,5.
  • Espesor de las paredes del ánima: boca 16 mm; medio 17,2 mm; culata 20,4 mm.
  • Diámetro de la bala o pelota: 33,8 mm.
  • Peso de la bala de plomo: 8 onzas = 230 g.
  • Viento de la bala o pelota: 4 onzas = 2,5 mm.

Tiene un calibre o calibo de 38,8 mm, que corresponde a 12 onzas de bala de plomo, al cual, restando el aire de 4 onzas, nos da que la pieza tira bala de 8 onzas de plomo, por tanto entra dentro del valor clásico del calibre del esmeril. El límite superior de datación del “Matacapitanes” debemos establecerlo al final del siglo XVI, en el cual los esmeriles desaparecen siendo sustituidos por los Pedreros.

Las cinco piezas, sobre afustes de madera instalados en la corulla, estaban fijas en el eje longitudinal de la galera y se apuntaban en dirección con el propio buque. Esta acumulación de artillería en la corulla se debía a la conveniencia de disponer de la máxima potencia de fuego en el área ofensiva del buque; a la dificultad de colocar artillería por las bandas. Sobre las falcas, entre los remos, se montaban también las horquillas de los mosquetes de la guarnición. A popa, sobre la espalda, se instalaban igualmente pedreros y mosquetes.

Lepanto Galeaza

Las galeazas (de 1.500 a 1.600 toneladas) y los galeones (de 500 a 600 toneladas que navegaban exclusivamente a vela) artillero llevaban artillería en las bandas, montando las primeras hasta 60 piezas, entre cañones de distintos calibres y pedreros, repartidas entre la proa, la popa y la batería central que cubría las dos bandas por encima de la cámara de boga

 

 

Lepanto Lepanto

En Lepanto (actual golfo de Corinto) el 7 de octubre de 1571, el cañón interviene por primera vez en un gran combate naval, y actúa como poderoso auxiliar de la táctica de la época que, semejante a la terrestre, consiste en la embestida frontal en línea desplegada, tratando de lograr el envolvimiento de las alas para convertirse enseguida en una serie de choques individuales o de grupos de galeras que combaten al abordaje, cuyos resultados dependían fundamentalmente de la potencia y arrojo de las guarniciones de Infantería, que encarnaban el verdadero armamento de galeras y galeones. Piqueros y arcabuceros constituían el armamento principal de las galeras del siglo XVI; la artillería no era en ellas más que un armamento secundario o auxiliar.

Sin embargo, el día de Lepanto, las galeazas, desplegadas a una milla por la proa de la línea cristiana, jugaron un papel específicamente artillero. Las galeras de Alí-Pashá, al avanzar desplegadas en línea de frente contra los cristianos, sufrieron el mortífero fuego de la artillería de las galeazas; la línea turca se quebró, se hundieron varios buques y la mayor parte de ellos sufrieron importantes bajas, con lo que la moral de los jenízaros se quebrantó y ambas circunstancias restaron impulso y energía al choque con las galeras de la Santa Liga.

Lepanto carta

Los cañones de éstas entraron en acción después, pero, para ocasionar los mayores daños posibles en los grupos de soldados enemigos dispuestos al asalto, y siguiendo el sabio consejo dado a D. Juan de Austria por el veterano D. García de artillero Toledo, en una carta que le hacía llegar el el 13 de septiembre  de 1.571 en la que le aconsejaba las tácticas que había de emplear en el combate, no dispararon hasta instantes antes del abordaje, “de modo que se fundiese en uno sólo el ruido del disparo y el de los espolones al quebrarse”, apuntando bien de enfilada para barrer las crujías y arrumbadas de las galeras adversarias.

El tiro naval, en esta época, estaba, como es lógico, en sus primeros balbuceos. La única teoría de tiro naval, entonces existente, era la formulada por Nicola Tartaglia en 1537, quien entendía que la trayectoria del bolaño lanzado por una culebrina era recta en su primera parte y luego curva, «que podía estimarse como parte de una circunferencia». El trozo recto de la trayectoria correspondía al alcance de punto en blanco, y para lograr mayores alcances había que dar inclinación al afuste del cañón mediante una escuadra de madera y una plomada.

Para los artilleros de las galeras el problema del tiro era sumamente sencillo. La puntería en dirección la hacía el capitán aproando el buque en la embestida de manera de enfilar de proa a la galera adversaria, y en cuanto a la puntería en alcance, se disparaba para el alcance de punto en blanco materialmente a boca de jarro, y si estorbaban los propios espolones se cortaban como ordenó hacer D. Juan de Austria momentos antes del combate.

ARTILLERÍA NAVAL SIGLOS XIV-XVI

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a painting of a battle of the spanish fleet

LA ARTILLERÍA NAVAL DE LOS SIGLOS XIV-XVI:

La historia tiene en su haber muchos descubrimientos que jugaron un papel trascendental en el desarrollo de nuestra civilización. Sin lugar a dudas uno de ellos ha sido la pólvora, revolucionando de manera esencial las batallas, de tal modo que este producto constituyó desde su creación el elemento básico de casi cualquier arma de combate.

ETIMOLOGÍA chinaLa pólvora fue inventada por los alquimistas de la antigua China en el siglo IX. En principio se obtuvo mezclando azufre, carbón vegetal y salitre (nitrato de potasio). Al moler bien los ingredientes y mezclarse, se obtenía un polvo llamado ‘serpentina’.

Hasta el siglo XIII la pólvora continuó estando bajo el monopolio chino. Pero entonces se introdujo en las rutas de comercio de la seda y pasó a Europa y al mundo islámico, con lo cual empezó a formar parte de muchas de las escaramuzas del período medieval, entre ellas la Guerra de los Cien Años y el asedio turco a Constantinopla. Primero se utilizó en cañones y luego, ya en el siglo XV, en armas de fuego

artillería Batalla

La primera noticia sobre el empleo de la artillería en buques data de 1359, y se da por hecho que los primeros occidentales en utilizar cañones en las galeras fueron los españoles, y según las crónicas en la batalla de la Rochela (Francia) 23 y 24 de junio de 1.372, cuando una escuadra al mando del Almirante Ambrosio Bocanegra derrotó a una inglesa del almirante Conde de Pembroke, que fue hecho prisionero junto con setenta caballeros principales. Según esto, a España le cabe el honor de ser la primera nación que montó artillería en sus naves, pues la guerra de Chioggia, entre Génova y Venecia, que algunos señalaban como punto de partida de la artillería naval, tuvo lugar en 1379.

 

artillería carabela
Siglo XIV

La artillería aparece en el campo de batalla a bordo de los buques en la primera mitad del siglo XIV. Estos primeros artefactos, es más la curiosidad que producen que el efecto real que tienen en el combate, pero la incorporación progresiva al campo de batalla produciría la gran revolución militar del renacimiento. Los españoles utilizaron cañones, causando gran sorpresa y espanto en sus adversarios. En España era normal llevar cañones en los buques desde finales de la Edad Media, pero la artillería de un barco no formaba parte integrante del mismo. Se situaba a bordo para un viaje específico y se retiraba cuando la nave llegaba a puerto.

En el Siglo XIV ya estaba generalizado el uso de piezas de artillería, tanto a bordo de los buques de guerra como de mercantes, que tenían incluso su propio reglamento en lo que se refería al armamento necesario de defensa.

A partir del Siglo XIV el cañón se convirtió en el arma de mayor uso a bordo de los buques. Los primeros estaban hechos de barras de hierro forjadas juntas y unidas por medio de zunchos metálicos. Eran normalmente de carga por la recámara y estaban montados sobre apoyos de madera, y disparaban bolas redondas de piedra.

artillería bombarda

El prototipo de las primeras piezas de artillería fue la bombarda o lombarda, nombre dado por los franceses a su primitiva artillería. En España se la denominó durante bastante tiempo como “trueno”.

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En principio, la cantidad de pólvora a poner en la recámara, se hacía a voluntad del bombardero, el cual se regía por el conocimiento que tenía tanto de la pólvora que empleaba, como de la fuerza y práctica del tiro. Posteriormente, ya a mediados del Siglo XV. se dio una regla empírica que consistía en llenar con pólvora los 3/5 del volumen de la recámara, otro 1/5 como espacio libre que sirviese para moderar la combustión, y el otro 1/5 también libre para la introducción del disco de madera. El alcance teórico de estas bombardas era de unos 1200 metros, y el eficaz puede suponerse entre los 250 y los 400 metros.

A mediados del siglo XV se fundió el primer cañón en un solo bloque. Este se cargaba por la boca, iniciándose la artillería de avancarga que perduró hasta mediados del siglo XIX.

artillería bombarda1

Durante todo el Siglo XV y el Siglo XVI existió una gran variedad de bombardas que tomaron distintas denominaciones, según sus características. Así, las bombardas más cortas (2 a 2,5 calibres) y de gran calibre (300 a 500 milímetros) empleadas para el tiro curvo contra plazas fuertes se llaman bombardas trabuqueras, morteros o pedreros; el pasavolante, pieza de uso frecuente en la Armada, era una bombarda de mediano calibre (150 a 200 milímetros), pero de gran longitud dc 15 a 30 calibres; a partir de esta longitud, tomaban el nombre de cerbatanas.

En esta imagen podemos ver el montaje casi a proa de dos bombardas en una carabela del siglo XV de unas 100 tn. de desplazamiento.

artillería carabela

artillería falconete

Otra pieza muy interesante por utilizarse a bordo de los buques es el falconete, pequeña pieza de la antigua artillería usada a partir del Siglo XV. Estaba formada por ocho o diez planchas de hierro reforzadas por manguitos que integraban el tubo, cuyo extremo posterior descansaba sobre su mareo formando la recámara y del que salía la rabera utilizada para facilitar la puntería al asir mejor el arma.

En el siglo XVI existía ya una pieza de artillería especial llamada “Órgano”, que disparaba simultáneamente hasta media docena y más de bolaños pequeños . El Órgano, en cierto modo la ametralladora de antaño, resucitado hoy en la figura de los modernos lanzadores de cohetes, era, como claramente se ve en la figura, un conjunto de varios cañones pequeños fundidos en un solo bloque a los que se daba fuego simultáneamente.

artillería Organo

En el Siglo XVI, la industria de fabricación de cañones en España, ya tenía una antigüedad de varias centurias.

A contar del siglo XVI su empleo se masificó en las armadas europeas y turcas. Así la artillería, por su mayor eficiencia, fue reemplazando a las armas de fuego portátiles.

Inicialmente la artillería naval era igual que la de tierra, usándose los mismos tipos: bombardas, falconetes, pedreros, etc. situación que persistió hasta el siglo XVI, donde ya aparece el cañón naval claramente diferenciado del usado en tierra, sobre todo en el montaje de las cureñas. Como todavía no había mecanismos para hacer debidamente las ánimas, los constructores de cañones producían artillería con tubos excéntricos, y una holgura que tenía en cuenta que una bala de cañón podía no entrar bien en el tubo. En consecuencia la artillería era imprecisa y no era probable que diera en el blanco más allá de un corto alcance.

Los que pedreros y falconetes también llamados cañones de borda giratorios, reunían como característica principal su poco peso, en relación con el proyectil que podían disparar. Esta liviandad se conseguía gracias al reducido espesor de los metales y permitir su montaje en horquillas sobre borda o falca de buques y embarcaciones menores. La relativa debilidad resultante del poco espesor de sus paredes se compensaba con una carga impulsiva igual a solo un noveno del peso de la bala, en vez de un tercio o un medio como usaban los verdaderos cañones montados en cureñas.

El calibre de los pedreros variaba generalmente entre una y media libra y se cargaban por la boca. Sin embargo los pedreros Españoles eran de a dos y tres libras.

artillería Rovira

En 1787 Rovira daba los planos de dichos pedreros que eran de retrocarga y simultáneamente proponía su reemplazo por los largos que había inventado en 1783.

Si comparamos los planos de un antiguo falconete del Espasa con los planos del pedrero de Rovira de a 3 libras resulta difícil establecer una diferencia entre ellos. Como vemos pedreros y falconetes se cargaban por la culata, se montaba sobre horquillas y tenían un largo semejante, doce calibres el primero y catorce el segundo la diferencia notable entre ambos era el calibre de media libra para el pedrero y tres libras para el falconete.

En el Siglo XVI aparece ya la artillería de bronce o hierro colado, que recibía muchas denominaciones según el peso del proyectil (expresado en libras) y su longitud (medida en calibres). Así aparecen los basiliscos y serpentines, como artillería de sitio, que disparaban bolaños de hasta l00 libras; las culebrinas, que disparaban bolaños de 18 a 40 libras; las medias culebrinas, cuyos bolaños pesaban de 8 a 18 libras, y los sacres para bolaños de 5 a 8 libras, y que equivalían a un cuarto de culebrina.

En lo que se refiere a los serpentines, eran semejantes a los cañones de mano pero de construcción más precisa, y fueron utilizados hasta el primer cuarto del Siglo XVI. Se diferenciaban esencialmente de estos en la unión del cañón con la recámara, que verificándose a rosca quedaba como formando una sola pieza de más ligereza y seguridad.

artillería verso

El verso, era una pieza de calibre reducido y con gran aumento de la longitud de su caña. Los sacabuches, eran piezas ligeras de bronce con un suplemento en la culata, que serviría posiblemente para sujetarlas a una especie de rabera de madera destinada a darles dirección. El calibre de los sacabuches se calcula que variaba entre 2 y 6 centímetros, su longitud era proporcionalmente muy grande, y pueden considerarse como los precursores del armamento portátil de hoy.

artilleria Cerbatana-de-fuego

Aunque menos conocida, existió otra pieza de este tipo de artillería denominada cerbatana de fuego, de unos 22 milímetros de calibre y de 25 a 40 calibres de longitud. Parece que su utilización comenzó en el Siglo XV, ya que existen noticias de haber sido fabricado cerbatanas en 1438. Se utilizó hasta principios del Siglo XVI. Es una pieza que se podía utilizar tanto en campaña como para la defensa de plazas, construyéndose después de dos clases o tamaños: las más grandes pasaron a formar parte más tarde de las piezas de artillería ligera, y las pequeñas se convirtieron en artillería menuda evolucionando hacia el arcabuz.

artillería mosquetes

El mosquete o mosquetón, conseguido gracias a los adelantos de la industria, que permitieron forjar de una sola pieza de hierro el cañón y la recámara, resultando mucho más ligero, más largo, y de más efecto, siendo su tiro de hasta 300 metros. Como los mosquetes no eran bastante manejables para servirse de ellos sin más auxilio que las manos, se portaba una horquilla que apoyada en tierra ayudaba a sostener el arma cuando se hacía fuego. El mosquete fue introducido por Carlos I en 1521, y en esta época la Infantería constaba de dos tercios de arcabuceros o mosqueteros y el resto de piqueros.

 

MANEJO DE CAÑONES DE GRUESO CALIBRE

a group of people with different poses
a group of people with different poses

MANEJO DE CAÑONES DE GRUESO CALIBRE:

CARGA, POSICIONES DOTACIÓN, FUEGO Y RECARGA PARA LOS CAÑONES DE GRUESO CALIBRE:

La gran atención que se le prestó en los últimos años a todo lo que tenía relación con la Artillería Naval, condujo a útiles e importantes modificaciones, tanto en el modo de combatir como en el de manejar y cargar los cañones. Estas modificaciones se han hecho anticuadas, aunque de reciente fecha, el ejercicio publicado en 1834, el cual ha sido necesario arreglar de nuevo. Los principales adelantos en el modo de combatir son las alzas, llaves de percusión, fulminantes, cuñas de detención y tacos de anillo cortados. Las alzas han dado a las punterías una exactitud, facilidad y rapidez a que jamás se había llegado antes. Es verdad que en combates a corta distancia, cuando la visión está oscurecida por el humo, se disminuyen las ventajas del alza aunque todavía proporciona una buena indicación; pero todas aquellas ventajas se recobran cuando por la distancia al objeto el fuego es lento y el humo se disipa con la brisa.

La llave de percusión de construcción tan sólida y uso tan sencillo, y los fulminantes, han reemplazado con gran ventaja a las llaves de chispa y estopines ordinarios. Con dichas llaves y fulminantes ha desaparecido el uso del chifle que causaba tantos accidentes y dilataba la operación de cebar. El fuego es instantáneo, y las descomposiciones de la llave más raras y más fáciles de reparar. La mecha solo se usa por precaución. Las cuñas de detención, que se usan en las baterías de costa, son también un adelanto importante y se manejan con facilidad: también se ha abandonado casi enteramente el uso del pie de cabra que era tan engorroso, causaba heridas y destrozaba las cubiertas.

El taco de anillo, al cual se corta un pedazo de cerca de ocho décimos de pulgada, tiene la gran ventaja de facilitar la introducción simultánea de toda la carga y de ocupar abordo muy poco espacio. Sin embargo, no se ha abolido enteramente el uso de los tacos cilíndricos, pero solo se usan en casos excepcionales.

Estas alteraciones han producido otras en la carga, punterías y modo de hacer fuego. En el manejo de los cañones hay una tendencia a la demasiada rapidez que es muy vituperable, porque la precipitación conduce a la inexactitud. Debe tenerse presente que con dicho manejo hay dos fases distintas: la carga y la puntería.

Nunca será demasiado el cuidado y método para hacer la puntería; el cabo de cañón en este caso debe ser todo calma y atención. La carga, al contrario, debe hacerse con toda la rapidez posible para evitar accidentes al cañón y artilleros.

La puntería debe ser lenta, cuidadosa y melódica. Es indudable que en igualdad de circunstancias en un combate, la ventaja estará de parte del que cargue más pronto: y si por la proximidad de los buques la puntería es solamente una parte accesoria, la victoria será del que tenga su gente adiestrada en cargar con más prontitud. Por consiguiente:

La puntería debe ser lenta, cuidadosa y metódica.

La carga debe hacerse con toda la rapidez posible.

Con este objeto empleamos dos cargadores y la introducción simultánea de toda la carga. La asistencia de los dos cargadores para pasar la lanada, cargar y atacar, hace estas operaciones prontas y seguras. La forma del cartucho ordinario no permite hacer uso de la carga simultánea en los cañones recamarados; pero esta dificultad ha sido vencida dándoles una nueva figura, que permite hacer uso con esta clase de cañones, del mismo método de carga que con los demás.

carga Numeros-de-hombres-necesarios

ZAFARRANCHO DE COMBATE:

Al toque de esta voz indica que se hagan todos los preparativos necesarios para combate, tanto en la maniobra como en el servicio de la artillería. Al momento que se oiga este toque las tripulaciones cubren sus piezas de la banda que se indique, las destrincan y traen los pertrechos según indica la siguiente tabla:

carga numero-en-el-cañon

A LA VOZ DE CUBRIR UNA SOLA BANDA:

Debe observarse un silencio absoluto. Se prohíbe toda conversación inútil frente del enemigo. Los cabos de cañón dan frente a las portas, los sirvientes al cañón, y se alinean por los del costado guardando su vista fija sobre el cabo, los pies unidos y los brazos caídos a los costados.

carga Posiciones-Cañon

DESTRINQUEN LA ARTILLERÍA Y QUITEN LOS TAPABOCAS.-

El primer sirviente de la derecha saca el tapaboca y lo coloca a su espalda; el cabo de cañón ayudado por los otros sirvientes, lo destrinca y lo aguanta en batería pasando por encima del cascabel las tiras de los palanquines que son aguantadas por los segundos sirvientes de derecha e izquierda, quita después la planchada y la coloca detrás de los sirvientes, y levanta el martillo de la llave.

ACLAREN EL OÍDO Y CEBEN.-

El cabo de cañón toma la aguja con su mano derecha, la introduce con fuerza en el oído, se asegura de que el cartucho está en su lugar y lo rompe, abre la cacerina, toma un fulminante, lo introduce en el oído apretando la cabeza sobre el campo del fogón y vuelve a cerrar aquella

carga cebado-oido-canon

Es muy esencial oprimir la cabeza del fulminante sobre el campo del fogón, para que el golpe del martillo sea eficaz y no falte el tiro. Si no hubiese a mano fulminantes, o se rompiese la llave, se ceba con la pólvora del chifle que el cabo debe tener colgado al hombro de izquierda á derecha, en dicho caso lo toma con esta mano, carga el dedo chico sobre el gatillo e introduce pólvora en el oído con la aguja, y después que aquel está lleno forma un pequeño reguero y lo pulveriza para asegurar que se inflame al aplicarle la mecha.

APUNTEN.-

El comandante del buque da la distancia al blanco. Si el cabo de cañón no ha recibido orden ninguna,  su inteligencia debe suplir esta falta. Para dar una elevación a propósito debe saber la clase de carga que contiene el cañón. Cuando el cabo necesita elevar la culata coloca su mano izquierda sobre la faja, y mientras que sus dedos estén levantados, los sirvientes la elevan, cuando baja los dedos debe arriarse la culata, pero poco a poco y con regularidad, de suerte que el cabo pueda seguir con facilidad la línea de mira y forzar la cuña cuando tiene la elevación necesaria.

Primer tiempo. El cabo de cañón eleva el alza hasta el grado indicado por el oficial y según la carga que contiene el cañón; se coloca a la derecha del palanquín de retirada con el pie izquierdo adelantado y doblando la rodilla; la pierna derecha extendida, la mano izquierda sobre la faja de la culata y la derecha agarrando la cuña. Los terceros sirvientes de cada banda, ayudados por los cuartos en las piezas de grueso calibre (de á 24 para arriba) toman los espeques, los colocan en las escaletas, y elevan o bajan la culata según las órdenes del cabo, hasta que el cañón esté en la dirección oportuna, esto es, hasta que la línea de mira coincida todo lo posible con el objeto, cuando está el buque en la mitad de su balance (cuando durante el balance la línea de mira pasa a una distancia igual hacia arriba y hacia abajo del objeto).

Si la puntería es muy oblicua, el cabo comienza por hacer ronzar hacia proa o hacia popa hasta que se halle casi en la dirección requerida; entonces corrige la elevación y espera al segundo tiempo para rectificar la puntería.

Segundo tiempo. Los mismos números colocan sus espeques debajo de los pezones para ronzar el cañón a derecha o izquierda según las órdenes del cabo; éste se endereza y zafa del cascabel las tiras de los palanquines; ordena a los que no están ocupados en apuntar que aguantan el cañón contra la porta, y se retira con rapidez a toda la extensión de la piola que agarra con su mano derecha; rectifica la visual inclinándose y conservando en una misma línea su ojo, la parte alta del alza, la pínula y el objeto.

Tercer tiempo. Tan pronto como está hecha la puntería el cabo da la voz de listo; se retiran los espeques de los pezones y vuelven a su posición los sirvientes que los manejan, colocándose en línea con los otros y dejando descansar en la cubierta las uñas de aquellos, zafas de los pezones de los ejes.

Hay diferentes modos de apuntar:

Horizontal.- Conservando el cañón en esta posición y al centro de la porta.

Directo.- El cañón al centro de la porta, pero el eje fuera de la horizontal, según la distancia.

Oblicuo.- Cuando al apuntar es necesario ronzar hacia proa o popa, lo cual se da a entender con la voz de “punterías de caza” o retirada para expresar que los cañones deben ronzarse todo lo posible.

De lleno.- Cuando se apunta como para dar en el casco del enemigo cerca del palo mayor.

A la línea de agua.- Apuntando como para dar en ella. En este modo de hacer fuego puede sacarse ventaja del balance del enemigo hacia la parte opuesta.

A desarbolar.- Pero esta es una práctica muy incierta que hace que se pierdan casi todas las balas, siendo de los más graves errores que se cometieron y ahora está casi enteramente abandonada. Solamente debe hacerse por orden expresa del Comandante del buque, y en tal caso se apuntará principalmente a las jaretas del trinquete.

El tiro  directo.- Cuando la bala hiere al objeto sin haber tocado antes en ninguna parte.

De rebote.- Cuando la bala toca en el agua antes de herir al objeto. Este método, que algunas veces es muy ventajoso, debe usarse principalmente cuando la mar está llana.

De enfilada o de flanco.- Cuando la bala atraviesa de popa a proa o al contrario, y diagonal, cuando la bala lleva la dirección de serviola a aleta, o en sentido inverso.

FUEGO.-

El cabo de cañón jamás debe disparar si no tiene enfilado el objeto o si no están claras las batas de los palanquines. El disparar al azar solo sirve para gastar municiones, calentar el cañón, fatigar a la gente,  hacer humo y perder tiempo inútilmente. Solo se debe hacer fuego cuando se está seguro de la puntería.

Para que el fulminante se inflame es preciso que el martillo caiga de lleno sobre su cabeza, para asegurar que suceda esto, el cabo tendrá la piola extendida, su mano en línea con el martillo y dará un tirón fuerte y sin sacudida.

Primer tiempo. El cabo de cañón espera hasta que el movimiento del buque hace coincidir el objeto con su línea de mira: cuando este momento está próximo hace una seña y dispara, tirando con fuerza de la piola. A la señal del cabo, los sirvientes que aguantan los palanquines los largan, dejándolos zafos de los ejes; los de los espeques apoyan estos en la cubierta; los demás sirvientes, excepto los cargadores que son los que están más próximos a la amurada, corren a la tira del palanquín de retenida y halan de él hasta tesar el braguero.

Los primeros sirvientes (cargadores) de derecha e izquierda toman las cuñas de detención y tan pronto como la cureña está zafa de la porta las introducen debajo de las ruedas: el cabo de cañón recoge la piola y medio monta la llave. El último sirviente de la izquierda muerde la beta del palanquín de retenida y los otros pasan a sus puestos. Cuando después de disparar no hay peligro de que el cañón se corra y entre otra vez en batería, pueden los segundos sirvientes atender a las cuñas; entonces los primeros pasan inmediatamente el pie por encima del braguero para pasar la lanada, y el segundo de la derecha está más pronto listo para entregarla.

Segundo tiempo. Los terceros sirvientes de derecha e izquierda, ayudados por los cuartos en los cañones de grueso calibre, toman los espeques y elevan o bajan la culata para que el cabo coloque el cañón en la mejor posición para la carga: los otros sirvientes adujan las tiras de los palanquines; se retiran los espeques y todos reasumen su primera posición.

TAPEN EL OÍDO, PASEN LA LANADA Y DEN EL ATACADOR.-

Es muy importante tapar bien el oído para extinguir bien cualquier fuego que pueda haber quedado en el ánima e incendiar el cartucho inopinadamente. Esto es de la mayor importancia y, por muy rápido que sea el fuego, jamás el cabo de cañón debe dejar de taparlo,  mientras que los cargadores están delante de la boca.

Primer tiempo. El cabo de cañón toma la aguja con su mano derecha y la introduce con fuerza en el oído asegurándose de que este está claro: entonces lo tapa con el dedo pulgar de la mano izquierda hasta que el cañón esté cargado, no descubriéndolo para ver si el cartucho ha llegado a su lugar, hasta que los cargadores están zafos de la boca. Los primeros sirvientes (cargadores) pasan el pie por encima del palanquín y braguero; el segundo sirviente de la derecha entrega la lanada al primero, que la introduce con fuerza en la pieza, y entonces se coloca el atacador entre los dos cargadores, descansando el asta en el batiporte y la cabeza en la cubierta tocando al eje delantero.

Segundo tiempo. Los dos cargadores dan vueltas a la lanada en el fondo del ánima, de modo que se haga también uso del sacatrapos que está colocado en el centro de la feminela; después la retiran dándole vueltas y le dan algunos golpes en la parte inferior de la joya, para que suelte el polvo, etc. El cargador de la derecha la entrega al segundo sirviente y toma el atacador con su mano izquierda. El cabo de cañón introduce una aguja en el oído, y si no está claro, da la voz de lanada y se vuelve a pasar esta del mismo modo. El cabo aclara el oído. El último sirviente de la derecha limpia el martillo de la llave é inspecciona las cabezas del atacador y lanada; las tiras de los palanquines se pasan a los dos últimos sirvientes, que las tienden en la cubierta.

CARGUEN.-

El cargador de la izquierda da media vuelta hacia este lado recibe el cartucho del proveedor y lo introduce con el culillo hacia dentro; introduce después sucesivamente la bala y el taco que le son entregados por el segundo sirviente, que enseguida vuelve a su puesto. Durante esto, el cargador de la derecha cuida si es necesario de que la carga no se salga del cañón, colocando para esto su mano derecha delante de la boca.

Carga atacador-en-anima

Tan pronto como se ha introducido la carga, los dos cargadores la llevan con fuerza hasta el fondo del ánima con movimientos sucesivos del atacador a toda la extensión del brazo, oprimiéndola fuertemente al llegar al fondo. El cargador de la derecha se asegura de que ha llegado por una señal hecha en el asta del atacador y lo anuncia al cabo dando un golpe sobre la pieza, coloca su mano izquierda sobre la joya y extiende el brazo izquierdo listo para atacar: el de la izquierda se coloca en una posición semejante.

Así que el proveedor ha entregado el cartucho, va a buscar otro llevando el guarda-cartucho debajo del brazo izquierdo y la mano derecha puesta sobre la tapa.

Si el cartucho se rompe dentro del ánima, se hace uso de un taco cilíndrico para apretar la pólvora. El culillo se introduce hacia el fondo porque de otro modo el moño de la ligadura podría hacer que el cartucho no llegase al fondo del ánima, ó dejase pedazos encendidos.

Nunca debe hacerse uso de más de una bala, si se hace uso de bala y metralla, esta debe introducirse la última, y en este caso se usa un taco cilíndrico. El taco es siempre el último a introducirse, sean  cuantos quieran los proyectiles solamente se usa un taco, y  nunca sobre el cartucho, porque esto disminuye el alcance, aumenta el retroceso y hace más larga la carga.

ATAQUEN.-

Los cargadores dan dos golpes de atacador; el de la izquierda vuelve a su puesto el de la derecha retira el atacador y lo entrega al segundo sirviente que lo coloca en la cubierta: el cargador vuelve a su puesto.

carga agujereado-cartucho

Hecho esto, el cabo rompe el cartucho con la aguja; si este no ha llegado da la voz de ataquen y se repite esta operación. Al mismo tiempo el último sirviente de la izquierda, coloca el espeque en la argolla de guía listo para que el cabo conserve el cañón al medio de la porta al entrar en batería, corre en seguida al palanquín de retenida, desmuerde la beta y la aguanta en su mano para arriarla cuando sea necesario.

El último sirviente de la derecha y el más inmediato al de la izquierda dan a los demás las tiras de los palanquines y los cargadores cuidan de que las cuñas de detención no presenten dificultad para retirarlas. Si el combate continua, empieza de nuevo desde la segunda voz después de romper el cartucho.

No se debe atacar con demasiada fuerza porque la pólvora pulverizada arde con más lentitud que en grano, y produce menos alcance, y porque es más fácil que el culillo del cartucho quede en el fondo, lo cual es peligroso para el cartucho subsiguiente.

EN BATERÍA.-

Primer tiempo. El cabo de cañón toma con su mano izquierda el espeque, cuidando de guiar el cañón al centro de la porta. Los cargadores retiran las cuñas de detención y las colocan a su espalda y suspenden el braguero para mantenerlo claro.

Segundo tiempo. El cabo hace una señal para meter en batería el cañón y los sirvientes halan de los palanquines. Hecho esto el cuarto sirviente de la izquierda desarma el espeque y lo coloca en la cubierta. El cabo ceba y aguanta el cañón en batería pasando por encima del cascabel las tiras de los palanquines que son aguantadas por los segundos sirvientes de ambas bandas. Se ganará tiempo colocando el fulminante en el oído en el momento de romper el cartucho: pero en combate debe dejarse a la inteligencia del cabo de cañón que cebe a cualquier tiempo conveniente antes de que el cañón entre en batería.

PONGAN LOS TAPABOCAS Y TRINQUEN LA ARTILLERÍA.-

Primer tiempo. El tercer sirviente de la derecha entrega la planchada al cabo de cañón que la coloca sobre la culata y hace que el último sirviente aguante las tiras de los palanquines; aboza el seno del braguero entre los pezones del eje y palanquines, y a los últimos se les da vuelta redonda al cascabel.

Segundo tiempo. El cargador de la derecha pone el tapaboca, los otros sirvientes adujan las vetas de los palanquines, y el último de la izquierda desengancha el de retenida y le pone a un lado; todos los efectos que se han traído de los pañoles, y que no deben estar en la cubierta, son llevados a su lugar por los mismos que los han traído.

A LA VOZ DE CUBRIR AMBAS BANDAS:

Estando cubierta una banda cubrir la otra.

Los cabos de los cañones que se desalojan, que son los pares si está cubierta la banda de estribor y los nones si es la de babor, dejan la cacerina sobre el cascabel, el último sirviente deja también la  Planchada y demás efectos.

“Los cañones se empiezan a numerar desde proa”.

FLANCO DERECHO E IZQUIERDO.-

Los sirvientes de derecha e izquierda de los cañones que se desalojan, se preparan para pasar al cañón correspondiente de la banda opuesta. Los tres primeros sirvientes de la derecha de los cañones restantes giran a la izquierda y el primero de la izquierda a la derecha.

MARCHEN.-

Los cabos de los cañones que se desalojan, que han dado media vuelta, pasan con su gente al cañón correspondiente de la otra banda y se separan, pasando los tres primeros sirvientes de la derecha al cañón de su derecha, haciendo el primero las veces de cabo, el segundo de cargador de la derecha, y el tercero de la izquierda. Los cabos que quedaron en sus cañones dejan la planchada con los efectos portátiles y envían al cañón de su derecha ahora vacante a los tres primeros sirvientes de su derecha, haciendo el primero las veces de cabo, el segundo de cargador de la derecha y el tercero de la izquierda.

Los cargadores de la derecha, que hacen ahora las veces de cabos, toman la denominación de cabos provisionales y los que son efectivos la de cabos titulares. En cada uno de los cañones en donde hay un cabo titular, el primer sirviente de la izquierda queda de cargador de la derecha, y el segundo de cargador de la izquierda.

Cada cabo al llegar a su cañón toma la cacerina, dedal o tapa-fogón y la planchada. Las lanadas y atacadores se pasan a la izquierda de los cañones en toda la batería. El cabo quita la planchada y hace sacar los tapabocas.

PRIMERA PARTE:

CABOS TITULARES…. ACLAREN EL OÍDO Y CEBEN.-

Solamente ceban los cabos titulares después de meter en batería sus cañones, si ya no lo estuviesen.

CABOS TITULARES….. APUNTEN.-

Los cabos titulares hacen todos los movimientos marcados para apuntar.

CABOS TITULARES….. FUEGO.-

Los cabos titulares esperan el momento favorable y disparan; sacan el cañón de batería ayudados de los otros sirvientes, y muerden ellos mismos la beta del palanquin de retenida.

NÚMEROS VOLANTES….. CAMBIAR DE PUESTO.-

Los cabos que acaban de disparar conservan solamente consigo a los dos cargadores y al proveedor. Todos los demás sirvientes, que se llaman números volantes, pasan al cañón de su derecha ocupando en él los mismos puestos que tienen en el otro, si el cañón está dentro, el último sirviente de la izquierda atiende al palanquín de retenida para meterlo en batería.

SEGUNDA PARTE:

CABOS TITULARES….. TAPEN EL OÍDO Y PASEN LA LANADA.-

El cabo tapa el oído, el cargador de la izquierda da al de la derecha, que se acerca a la boca, la lanada de la cual hace uso el último. Mientras tanto el de la izquierda coloca el atacador al alcance del de la derecha, con el asta sobre el batiporte y la cabeza tocando al eje delantero. El cargador de la derecha vuelve la lanada al de la izquierda, que la coloca en la cubierta antes de pasar a ayudar al de la derecha.

CABOS PROVISIONALES………… EN BATERÍA, ACLAREN OÍDO Y  CEBEN.-

Los cabos meten en batería y ceban.

CABOS TITULARES….. CARGUEN.-

El cargador de la izquierda recibe del proveedor el cartucho que introduce en el ánima, el dela derecha, que ha tomado el atacador desde el momento que dejó la lanada, aguanta el cartucho para que no se caiga al agua. Después de entregar el cartucho, el proveedor tercia a la espalda el guarda-cartucho y desempeña las funciones de segundo sirviente de la izquierda. Después lo toma debajo del brazo y se va á buscar pólvora llevándola al cañón que se ha disparado. Los cargadores introducen la carga, ven si ha llegado al fondo y se  disponen para atacar.

CABOS PROVISIONALES….. APUNTEN.-

Los cabos provisionales hacen todos los movimientos que se han indicado para apuntar.

CABOS TITULARES…..  ATAQUEN.-

Los cargadores atacan.

CABOS PROVISIONALES…. FUEGO.-

El cabo dispara y muerde la beta del palanquin de retenida.

NÚMEROS VOLANTES……….. CAMBIAR DE PUESTOS.-

Los números volantes vuelven, como ya se ha explicado, a los cañones de los cabos titulares.  Para continuar el ejercicio se  aplicarán alternativamente las mismas voces a los cabos titulares y provisionales.

PARA FINALIZAR.-

Si hubiese un número de cañones impar, en el último se maniobrará como si el opuesto fuese el de su derecha. Todas las lanadas y atacadores se pasan a la vez del lado derecho al izquierdo de los cañones, observándose todos por el de popa.

Cuando en combate se da la voz de cubrir ambas bandas, los cabos dan a los demás sirvientes la orden de marchar, pero ellos no se mueven hasta que son relevados. Los cabos de cañón que quedan en sus puestos envían inmediatamente los tres sirvientes al cañón de su derecha para continuar cargándolo.

Se hace cesar el fuego, se cargan los cañones que no lo estén y se meten en batería, excepto los de la primera que se dejan dentro. Los números volantes se reúnen inmediatamente en los cañones de los cabos titulares, para evitar confusión en el caso de que haya que cubrir la otra banda. Si durante el fuego a discreción se diese la voz de cubrir Ia batería de babor o estribor, los cabos que desalojan sus cañones los cargan y meten en batería, si es en las cubiertas superiores, pero si fuese en la primera batería, los dejan dentro y en seguida pasan al cañón opuesto sin esperar más orden.

Los cabos que quedan en sus cañones continúan el fuego, y los cabos provisionales no se reúnen a sus titulares hasta que son relevados por los cabos de la otra banda.