CAÑONES A RETROCARGA

https://es.wikipedia.org/wiki/Retrocarga

CAÑONES A RETROCARGA

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX.

Un arma de retrocarga, es una arma de fuego en la cual el proyectil es cargado por la parte posterior de la misma.

Se designan a los cañones a carga directa, todos aquellos que se cargan por la boca, y cañones a retrocarga, aquellos cuya construcción permite se efectúe la carga por la parte posterior o culata, abriéndose y cerrándose mediante un mecanismo especial.

La diversidad de medios inventados constituyen una multitud de sistemas, agrupándose según las circunstancias y elementos que predominan en cada uno y que facilitan el conocimiento de los de mayor importancia y aplicación.

La idea de cargar las armas por la recamara o culata, es primitiva; no de otra manera se hacía en los antiguos cañones de mano, ni eran otra cosa las bombardas y piezas llamadas de braga, en las que separándose la parte posterior para recibir la carga, se unía a aquellas mediante un mecanismo sencillo, pero tosco y de obturación tan imperfecta, que forzosamente había de molestar, y aun debía ser expuesto, a causa del excesivo escape de gases.

VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LOS CAÑONES A RETROCARGA.-

Las ventajas:

Entre las más principales ventajas de estos cañones es con la rapidez con que puede hacerse fuego y la seguridad de los sirvientes en el acto de cargar. Cierto es, respecto a la primera, la posibilidad de conseguirlo con algunos mecanismos de fácil manejo u otros de calibres más moderado, tratándose de los cañones modernos de gran potencia, en los que el mecanismo de cierre, por más sencillo que sea, ha de tener una masa proporcionada y suficiente resistencia para oponerse a los efectos destructores del disparo.

Más positiva parece la seguridad de los sirvientes al cargar por la parte posterior, exagerándose el riesgo que aquellos corren en la carga directa, donde tirando con proyectil muy rara vez ha ocurrido alguna desgracia. Los ingleses que fueron los primeros en adoptar los cañones Armstrong a retrocarga, abandonandolos no solo los de grueso calibres, sino los más ligeros, y cuantos cañones se construyen en Woolwich y por Armstrong. Habría que reconocer las ventajas de los cañones a retrocarga que se montan por necesidad en casamatas de reducidas dimensiones, en los reductos o torres de algunos buques, y aun en las baterías de estos, si tienen un puntal limitado y poca manga.

Los inconvenientes:

Los inconvenientes de las piezas a retrocarga son de alguna consideración, siendo uno de los defectos de que más frecuentemente adolecen es la falta de resistencia para oponerse a la acción de las cargas, cuando estas son, por lo menos, iguales a las que se emplearían en piezas del mismo calibre cargadas por la boca, aun siendo los cierres de acero de superior calidad. Además, mientras más perfecto sea el mecanismo, mayor el coste y el de la pieza, hasta el punto que con el de una sola puedan adquirirse dos de las ordinarias, y cómo al mismo tiempo el buen estado de servicio en que deben encontrarse depende del ajuste y precisión con que enlazan y funcionan sus diferentes partes, siendo mucha más facilidad y probabilidad de que se inutilice sin reventar. El mayor peso que a igualdad de condiciones deben tener las piezas a cargar por la culata, es otra objeción que merece tomarse en cuenta, tratándose de masas tan formidables, no redundando en beneficio de sus propiedades balísticas ni de su seguridad, conviene no aceptarla sin necesidad.

En los cañones de pequeño calibre pasa todo de muy distinta manera; el mecanismo de cierre, siendo mucho más ligero, se maneja con más facilidad; el aumento de peso en el total de la pieza es ventajoso y menos considerable, las cargas son mucho menores y menores los esfuerzos que tienen que soportar; los objetos que las sirven de blanco son relativamente mayores, y es por último más frecuente que sea preciso acelerar el fuego aun a costa de perder algunos disparos, cuando se hacen protegiendo una retirada o preparando a las veces un ataque.

Por último, la ventaja casi de más importancia atribuida a los cañones a retrocarga es la anulación del viento que se obtiene por completo con la introducción del proyectil por la culata.

En 1845 el oficial de Artillería del ejército piamontés Giovanni Cavalli propuso el empleo de proyectiles alargados dispuestos para tomar un movimiento de rotación alrededor de su eje por medio de dos salientes, ó tetones, que entraban en otras tantas estrías o rayas trazadas en hélice en el ánima de la pieza, idea que aplicó a un cañón de hierro de grueso calibre, al que rayó inicialmente con dos estrías.

El cañón de retrocarga no fue una nueva idea para la tecnología del momento, no superando las dificultades de fabricación hasta la década de 1850 en que William George Armstrong, primer Barón Armstrong, fue el primero en diseñar cañones de retrocarga en Reino Unido. Su primer sistema de cierre de la culata fue de tornillo, en el cual se gira el mango del tornillo hasta abrir la culata, pues el tornillo es la prolongación del ánima.

retrocarga Cañon-Armstrong


En los buques, el montaje de piezas de retrocarga tenía la ventaja de no precisar sacarlas de batería para introducirles el escobillón y proceder a la carga.

Condiciones a que deben satisfacer los mecanismos de cierre de los cañones a retrocarga.

De las contras y ventajas de los cañones a retrocarga, y que son propias de esta clase de artillería, se deducen las condiciones que debe reunir un buen mecanismo de cierre, suponiendo una construcción y ajuste tan perfectos como sea posible y que para mayor facilidad se concretan en los siguientes puntos:

1º.- Todo mecanismo de cierre ha de ser sencillo y resistente. Sencillo para facilitar su manejo y las reparaciones a que el uso pueda dar lugar, y resistente a fin de que soporte sin deteriorarse prontamente los efectos y acción de los gases de la carga.

2º.- La obturación ha de ser completa, pues de lo contrario no solo habrá pérdida de fuerza por el escape de los gases en mayor o menor cantidad, sino que obrando éstos con energía sobre las uniones de las piezas que lo forman, será ocasionada a averías prematuras o a la destrucción rápida del obturador y también a las de algunas otras partes del mecanismo que lo inutiliza, puede dar lugar a detenciones y entorpecimientos en la ejecución de los fuegos.

3º.- Las diferentes partes del mecanismo de cierre han de estar en el más íntimo y perfecto contacto, porque si no lo estuvieren se originarían choques más o menos violentos, y desplazándose o perdiendo su ajuste con rapidez, se inutilizarían con un número relativamente pequeño de disparos.

4º.- Cada pieza ha de ofrecer una resistencia proporcionada al esfuerzo que haya de soportar y según el sentido en éste tienda a romperla o doblarla, obrando por presión o por choque.

5º.- La operación de abrir y cerrar el mecanismo ha de poderse efectuar con prontitud y sin por ello se necesite más que la fuerza de un solo hombre, debiendo, una vez cerrado, ser tan seguro como es todo punto indispensable.

6º.- Conviene que el mecanismo se pueda armar y desarmar con facilidad, y así podrá conservarse y limpiarse como es preciso después de un fuego más o menos continuado.

7º.- Debe aumentar lo menos posible el peso del cañón y poderse reemplazar sin dificultad aquellas piezas cuyo deterioro sea más pronto e inevitable.

Tales son las condiciones que deben procurarse en todo mecanismo de cierre, sea cualquiera la clase y grupo a que corresponda.

Distintos mecanismos empleados en los cañones a retrocarga:

Para mayor facilidad y siguiendo la práctica observada, admitiremos cinco agrupaciones distintas, dentro de las cuales podemos considerar comprendidos todos o casi todos los mecanismos inventados con objeto de cargar las bocas de fuego por la culata.

Dichas agrupaciones son:

1º.- Mecanismos de émbolo.

2º.- Mecanismos de cuña o doble cuña.

3º.- Mecanismos de cerrojo.

4º.- Mecanismos de rosca.

Dentro de cada una de estas agrupaciones cabe también nueva subdivisión según la manera y forma de cargar; pero importa más y se distinguen mejor los sistemas propuestos por el nombre del inventor, que será el medio que se adopte para dar a conocer aquellos sistemas reconocidos como más convenientes, y algunos de los cuales han sido admitidos y declarados reglamentarios. También se comprende habrá mecanismos mixtos por razón de sus diferentes partes, en cuyo caso los incluiremos, teniendo en cuenta el elemento predominante, en el grupo a que según este corresponda.

Comentarios cerrados.