EVOLUCIÓN DE LA FLOTA NACIONAL

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EVOLUCIÓN DE LA FLOTA NACIONAL

PUESTA A PUNTO DE DIVERSOS BUQUES DE GUERRA NACIONALES:

Creyendo que el triunfo del Alzamiento sería cuestión de días, los sublevados vieron pronto la necesidad de emprender operaciones marítimas en el Cantábrico, gran parte de cuyo litoral estaba en poder del adversario. Enseguida pudo hacerse a la mar el crucero “Almirante Cervera”, aunque con una dotación reducida. Se emprendió el urgente armamento del “España”, en situación de reserva y en breves jornadas salió a campaña, aunque con tan poca gente que solo podían utilizar una de las torres de la artillería principal. Se consiguió que el “Velasco” pudiese salir a la mar, con su dotación original, que permaneció a las órdenes de su comandante, el Capitán de Corbeta Calderón, desde el principio.

Rápidamente aumentó la eficacia de los buques de guerra y de los bous auxiliares armados, y ellos contribuyeron a la caída del norte, e iniciaron el bloqueo de la costa enemiga, apresando muchos buques que transportaban material de todo tipo a la España Republicana, y que constituyeron, una importante fuente de aprovisionamiento del bando nacional.

El dominio del Cantábrico por las fuerzas marítimas nacionales, permitió facilitar las operaciones terrestres, impedir el aprovisionamiento de la costa enemiga y prestar apoyo, por lo menos moral a las guarniciones de los cuarteles de Gijón.

Por eso, estos últimos destacaron al norte una flotilla de submarinos, uno de los cuales fue hundido en las costas de Asturias por el “Galicia”, un remolcador convertido en patrullero, en cuyo auxilio acudió el destructor “Velasco”.

EL CRUCERO “CANARIAS”:

El dominio del Cantábrico era un tanto precario, la flota republicana era mucho más poderosa, y como a los nacionales les interesaba extenderlo al Estrecho y al Mediterráneo, se hacía preciso armar todos los buques de que se pudieran disponer. Aunque se pensaba que la guerra iba a ser corta, se emprendieron obras de armamento de varios de ellos, cuyo estado exigía algunos meses de trabajo, comenzando por el crucero “Canarias”, ya que su estado de adelanto podría permitir un armamento en plazo relativamente breve.

flota Canarias

Una de las principales dificultades para poner a punto el crucero era la carencia de dirección de tiro de la Artillería Principal, encargada antes a la casa holandesa Hazemeyer, pero todavía no suministrada, pensándose entonces en montarle al buque una de las direcciones de tiro terrestres de la artillería de 15,24 cms, existentes en la plaza de El Ferrol.

Tras los preceptivos estudios y autorizaciones, se consideraron las obras de transformación necesarias para su adaptación al barco y al nuevo calibre de los cañones (203 mm.), y se estimó que en un plazo de un mes podría tenerse finalizada dicha dirección de tiro.

La instalación de la dirección de tiro, no fue perfecta, no todos los mecanismos necesarios para la transformación tuvieron que ser improvisados en talleres poco preparados para esos menesteres. La conversión de la instalación terrestre en marítima no cumplió todas las condiciones normales en las de esta clase y no era apta para tener en cuenta una multitud de correcciones, necesarias en el tiro naval, sin embargo, se pudo acoplar un giróscopo de puntería, adquirido de forma un tanto rocambolesca en Portugal, que supuso una gran ventaja: su instalación permitió apuntar y disparar los cañones.

No disponía de la artillería secundaria de 120 mm, montándose meses más tarde en Cádiz, donde se encontraba en construcción. Para las primeras salidas se acoplaron unos viejos cañones de 101,6 mm, procedente del “España”, en muy mal estado, y algunas piezas Nordenfelt de 57 mm, que habían pertenecido a las viejas fragatas “Numancia” y “Victoria”.

flota Artilleria-secundaria

Tampoco existía la defensa antiaérea, aunque su necesidad era algo evidente, debido a los bombardeos que sufrió la indefensa plaza de El Ferrol por parte de aviones republicanos procedentes de la zona de Asturias.

Las incursiones aéreas resultaban muy peligrosas, ya que su objetivo principal eran los cruceros en construcción, utilizándose la artillería principal de 203 mm, que podía disparar en elevación de 70º para tratar de batir los aviones enemigos. Tuvieron éxito cuando dispararon contra un Douglas DC-2 republicano el 28 de agosto de 1936, dándose un susto tremendo los aviadores al ver la explosión tan cercana de varios proyectiles de 203 mm.

Después de finalizados los trabajos de armamento, el 13 de septiembre de 1.936, no sin muchas vicisitudes se hizo a la mar, para probar el funcionamiento de las instalaciones y cargar petróleo. Las pruebas no fueron alentadoras, apareciendo numerosos defectos, sobre todo en la artillería, algo que llevó a dudar de su eficacia. Los hechos se encargaron de demostrar todo lo contrario.

El día 27 de septiembre de 1.936 salían de la ría de El Ferrol con destino al sur, sin las luces y con el mayor sigilo, el “Canarias” y el “Cervera”. Dos días más tarde, el flamante crucero consiguió un sonado éxito que marcó un antes y un después para el desarrollo de la guerra naval. El estrecho de Gibraltar se encontraba eficazmente bloqueado por la Escuadra Republicana. Eran dos destructores de la clase “Churruca”: el “Gravina” y el “Almirante Ferrándiz”, y precisamente contra ese último se dirigió el “Canarias”. Se tocó zafarrancho de combate, y cuando el buque se encontraba a veinte metros, se abrió fuego con los dos cañones de proa. La primera andanada erró el tiro, pero la inmediata corrección hizo que a la segunda salva el “Canarias” hiciera blanco en el destructor republicano, que recibió un impacto a bordo sin tiempo para reaccionar.

A una velocidad de veintiocho nudos, siguió haciendo fuego contra el desdichado destructor, que aún recibiría varios impactos más. En pocos minutos el “Ferrándiz”, estaba fuera de combate y, pese a los grandes incendios que se habían declarado a bordo, continuaba flotando. El “Canarias” suspendió el fuego y procedió a recoger a los supervivientes. Finalizada la operación y tras una gran explosión interna, el “Ferrándiz” pasó a engrosar la lista de buques españoles que reposan en el fondo del mar.

En vista de lo ocurrido en aguas del Estrecho, el Gobierno republicano retiró del Cantábrico el grueso de la Flota y la envió al Mediterráneo, rehuyendo el combate con los dos cruceros y aprovechando las sombras de la noche para conseguir el paso del estrecho de Gibraltar.

Habría que destacar la sólida formación profesional de los mandos de la Marina Nacional y la enorme ilusión y entrega del personal que encuadraba la dotación, demostrando en momentos difíciles un rendimiento magnífico, muy superior al que en condiciones normales hubiera tenido una tripulación de leva forzosa. Y no debemos olvidarnos de la extraordinaria precisión de las piezas de Artillería cuando están completamente nuevas, como era el caso del “Canarias”.

EL CRUCERO “BALEARES”:

Los buenos resultados obtenidos por el “Canarias” fueron determinantes para que el Estado Mayor de la Armada diese la orden de armamento del otro crucero en construcción, el “Baleares” con la máxima urgencia posible. Los esfuerzos de la factoría ferrolana, fueron mayores que en el anterior, pues hasta el 18 de julio los trabajos realizados en este buque eran de menor envergadura que los desarrollados en su gemelo, teniendo prevista su entrada en servicio a finales de 1.937 o primeros de 1.938.

flota Crucero-Baleares

El 21 de septiembre, ante la inminente salida del “Canarias”, se decidió activar el armamento del “Baleares” y la SECN hizo un esfuerzo verdaderamente brillante, repitiendo en mayor escala las vicisitudes y episodios del armamento del “Canarias”. El 26 de septiembre quedaba lista la torre de artillería principal número 1 y a primeros de octubre se montaban dos ametralladoras antiaéreas alemanas “Flak” de 20 mm. A finales de mes se instalaban cuatro cañones italianos de 100/47 mm OTO que se habían recibido poco antes en el puerto de Cádiz, y el 1 de noviembre pasaba el “Baleares a la denominada tercera situación, embarcando el personal y los primeros marineros voluntarios.

Durante el mes de noviembre, y antes de su primera salida a la mar, se montaron en el buque dos alzas directoras procedentes de la artillería de costa de las baterías del Regimiento de Artillería número 2, así como sendos telémetros procedentes de Cádiz. Por fin, el día 28 de diciembre de 1.936 salía a la mar a efectuar sus pruebas de máquinas el segundo de los cruceros “Washington” de la Marina española.

Pero la realidad fue que el buque salió de El Ferrol con serias deficiencias, ya que le faltaban todavía las dos torres de artillería principal de popa, además de toda la artillería secundaria de 120 mm, al igual que al “Canarias”, armamento que completaría en las distintas recaladas del barco en Cádiz; finalmente, pudo estrenarse en combate con motivo de la conquista de Málaga, a principios del año 1.937.

flota Baleares-secundaria

La entrada en servicio del “Baleares” significó un considerable refuerzo para la Marina nacional que operaba en aguas del Estrecho y del Mediterráneo y permitió un respiro para que se pudieran efectuar obras de reparación en el crucero “Cervera”, que se encontraba ya en muy mal estado por su constante utilización desde el principio de la campaña. En septiembre de 1.937 el “Baleares” se enfrentó, en las proximidades de cabo Cherchel, en la costa de Argelia, con dos cruceros y ocho destructores enemigos, que protegían un convoy compuesto por cuatro buques mercantes. El “Baleares” recibió varios impactos de la artillería de 152,4 mm de los cruceros, que le produjeron averías de menor importancia, reparadas en El Ferrol. El convoy jamás llegaría a su destino.

La madrugada del día 6 de marzo de 1.938, el “Baleares”, el crucero más joven de todos los que se enfrentaban en la Guerra Civil, se iba al fondo del mar en aguas de Cabo de Palos, torpedeado en un encuentro nocturno con la Escuadra enemiga.

LOS MINADORES “JÚPITER”, “VULCANO”, “MARTE” Y “NEPTUNO”:

A principios de 1.937, una vez entregado a la Marina Nacional el crucero “Baleares” y en curso de armamento el mercante “Mar Cantábrico”, capturado frente a Santander con carga de material bélico para la República, comenzaron las obras de alistamiento de estos cuatro barcos, tropezando, con muchas dificultades derivadas de la escasez de medios, pero venciéndose también todos los obstáculos.

Era necesaria la entrada en servicio de estos buques, debido sobre todo, a la escasez o a la inexistencia de destructores en el bando nacional, y aunque en realidad no tendrían capacidad para sustituirlos en todas sus misiones, prestarían muy buenos servicios en los teatros de operaciones navales para enfrentarse con los barcos del adversario.

Entre marzo y julio de 1.937 entraron en servicio dos de los minadores en construcción, el “Júpiter” y el “Vulcano”, que tuvieron ocasión de participar en la campaña del Cantábrico, actuaron como tales minadores en todas las operaciones de esta índole que allí se desarrollaban y que después repetirían en el Mediterráneo.

Montó el “Júpiter”, al principio, cuatro cañones alemanes de calibre 105 mm fabricados por la casa Krupp y dotados de una dirección de tiro EWA. Esta batería, muy eficaz y moderna, sería retirada del buque en noviembre de 1.937 y montada en el crucero “Almirante Cervera”, cuya artillería estaba totalmente descalibrada. Al minador se le montaron cuatro piezas Vickers de 120 mm del mismo modelo que la de los destructores de la serie “Antequera”, además de dos antiaéreos italianos de 76,2/40 mm Armstrong-Ansaldo, tres ametralladoras antiaéreas de 40 mm y 39 calibres Vickers-Terni y dos ametralladoras C/30 de 20 mm, versión naval de la “Flak 30.

flota Minadores1

El “Vulcano” fue armado desde el principio con cuatro piezas Vickers de 120 mm y 45 calibres Modelo “E” y para su defensa antiaérea se le emplazaron dos piezas alemanas de 88 mm L/45 en montaje MPL C/13 y tres ametralladoras “Flak de 20 mm C/30.

flota Minadores

El “Marte”, mucho más retrasado que sus hermanos, no entraría en servicio hasta diciembre de 1.938; llevaba a bordo como armamento artillero cuatro piezas Vickers de 120 mm y 45 calibres Marca “F”, aunque no se llegó a montar armamento secundario hasta después de finalizado el conflicto. Por último, el “Neptuno” no llegó a tiempo para participar en la Guerra Civil, pues sería entregado a la Marina en noviembre de 1.939, una vez finalizada las hostilidades.

De los cuatro buques, únicamente los Júpiter y Vulcano participan en el Programa de Modernización tras los acuerdos con los Estados Unidos, aunque los cuatro recibieron el numeral de fragata. La modernización se llevó a cabo en Cartagena entre 1.958 y 1.961, formando ambos escuadrilla con las dos fragatas de la Clase “Pizarro” que también fueron modernizadas por dicho acuerdo. El Júpiter causó baja en la Armada el 23 de noviembre de 1.974, y el Vulcano quedó relegado a pontón desde el 12 de marzo de 1.977 hasta su baja definitiva producida el 30 de abril de 1.978, siendo este, el último buque de combate en ser retirado del servicio de los que participó en la Guerra Civil. El Marte y el Neptuno permanecieron sin modificaciones hasta que causaron baja en 1.971 y 1.972 respectivamente.

EL CRUCERO “REPÚBLICA”:

El “República”, como se denominaba a este barco desde el año 1.931, se encontraba el 18 de julio de 1.936 fondeado junto al Arsenal de “La Carraca”, con sus calderas y máquinas completamente inútiles. Los primeros días se utilizó como batería flotante, ya que aún montaba sus nueve cañones Vickers de 152,4 mm, que le serían desmontado para emplazarlos en baterías terrestres en la costa del estrecho de Gibraltar.

flota Republica

Tras la caída de Bilbao, en junio de 1.937, se vio la posibilidad de armar este viejo crucero y se estudió en la factoría ferrolana de la SECN un proyecto de reforma, presentado en Salamanca. Una vez finalizado, este mereció la aprobación del Estado Mayor de la Armada, que ordenó el traslado a remolque hasta El Ferrol. El buque fue remolcado desde Cádiz a El Ferrol a finales de julio de 1.937 con una nueva denominación, “Navarra”, que había entrado en vigor el 19 de junio anterior. Las obras de habilitación de este buque se empezaron realmente en los últimos meses del año 1.937, iniciando el desguace de las partes de la estructura afectada por el nuevo proyecto.

flota Navarra

Un recorrido de todo el casco y sus servicios, que quedaron prácticamente nuevos, y después, en la modificación de la artillería, ya que en lugar de los antiguos cañones se montaron otros, de 152,4 mm también, pero de mayor ángulo de elevación, pertenecientes a baterías de costa, modificándose además profundamente toda la disposición de alojamientos y de servicios del barco, que quedó así mucho más modernizado y con aspecto completamente diferente.

Por lo que se refiere a su armamento, el nuevo crucero montó una batería principal, situada en la línea de crujía, de seis cañones Vickers de 152, 4 mm, entregados como en otras ocasiones por el Ejército, procedentes todos ellos del artillado de costa del Cantábrico. Para la defensa antiaérea solicitaron a Alemania cuatro cañones de 88 mm L/45, idénticos a los montados en otros buques de la Marina nacional, y a Italia otras tantas ametralladoras Scotti IF de 20 mm y 70 calibres.

En julio de 1.938, el “Navarra” se incorporó a la flota nacional y se integró en la División de Cruceros, junto al “Canarias” y al “Cervera”, sirviendo de revulsivo para la Marina nacional, todavía sin responder del terrible golpe sufrido tras la reciente y trágica desaparición del crucero “Baleares”.

EL CAÑONERO “CALVO SOTELO” Y EL HIDRÓGRAFO “MALASPINA”:

En 1.932 el Gobierno español había suscrito un acuerdo con el mejicano para construir en España una quincena de buques para la Armada de aquel país. Al comenzar la Guerra Civil, el último de los buques encargados por el Gobierno de Méjico, un cañonero bautizado como “Zacatecas” y construidos en los astilleros de Echevarrieta, en Cádiz, todavía no entregado.

Su botadura se produjo el 27 de agosto de 1.934, y pocos días después de iniciado el conflicto sería incautado por las autoridades nacionales ante la evidente inferioridad de su flota frente a la republicana y el posicionamiento de Méjico a favor del Gobierno de Madrid. Por esas fechas el buque se hallaba en La Carraca a medio terminar, debido en gran medida a los problemas financieros de Echevarrieta, que obligaron al Estado a intervenir el astillero gaditano el mes de mayo de 1.936.

El “Zacatecas debía ir artillado con dos cañones de 101,6 mm y 45 calibres, sistema Vickers; dos cañones de 57 mm; un montaje antiaéreo doble Hotchkiss de 25 mm y cuatro ametralladoras antiaéreas de 20 mm.

Lo más curioso de este buque, que además de cañonero, podía actuar como transporte de guerra. Pero los sublevados dispusieron una artillería más potente, con cuatro cañones Vickers de 120/45 Mod. “F”, como las de los destructores de la serie “Antequera”, dos cañones Nordenfelt de 57 mm, así como sendas ametralladoras antiaéreas Breda de 13,2 mm.

Tras desmontar dos cañones de 120/45 por falta de estabilidad que provocaba en el buque su excesivo peso, así como los dos cañones de 57 mm, el buque quedó artillado de forma definitiva con dos cañones Vickers de 120/45 Mod. “F” y dos ametralladoras Breda de 13,2 mm.

flota Cañonero-Calvo-Sotelo

Tras la guerra sirvió como Escuelas de Flechas Navales y como buque nodriza de la flotilla de lanchas torpederas adquiridas en Alemania en 1.943. Fue baja en la Lista Oficial de Buques de la Armada el 9 de abril de 1.957.

flota Malaspina

En mayo de 1.937 entraba en servicio con la Marina nacional el buque hidrógrafo “Malaspina”, al que más adelante se le llegaron a instalar sendos cañones de 76,2 mm Elswick que pertenecían a los buques “Larache” y “Arcila”, que fueron desarmados.

flota Marina-Nacional

BIBLIOGRAFÍA:

JOSÉ MARÍA MANRIQUE GARCIA Y LUCAS MOLINA FRANCO. LAS ARMAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.

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