AYUDA EXTERIOR: ALEMANIA E ITALIA

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LA AYUDA EXTERIOR: ALEMANIA E ITALIA:

Desde el comienzo del conflicto, los sublevados tuvieron las simpatías de Alemania e Italia. Aunque la mayor parte de la ayuda que estos países comenzaron a hacer llegar, fue a parar el Ejército y a la Aviación, la Armada también fue receptora de algunos materiales, necesarios para incrementar la potencia de la exigua y mal armada flota con la que contaba.

Alemania remitió artillería y direcciones de tiro, casi todo el material procedente de la Primera Guerra Mundial, municiones y cinco lanchas torpederas de diseño francamente moderno y avanzado. Italia, además de artillería y direcciones de tiro anticuadas, accedió a vender a los sublevados cuatro viejos destructores, dos buenos submarinos y cuatro lanchas torpederas, pequeñas y mediocres.

ARTILLERÍA NAVAL GERMANA:

La escuálida flota de los sublevados adolecía de la falta de artillería antiaérea, y las principales peticiones vinieron enfocadas, precisamente en ese sentido. El total de piezas de la especialidad enviadas a la Marina nacional fue de setenta y un cañones y ametralladoras, que se pueden desglosar de la siguiente manera:

  • Cuatro cañones antiaéreos de 10,5 cm L/45 en montaje C/30.
  • Cuatro cañones antiaéreos de 10,5 cm Ubts u Tbs Flak L/45.
  • Ocho cañones antiaéreos de 8,8 cm S.K.C/30 en montaje M.P.L C/30.
  • Diez cañones antiaéreos de 8,8 cm L/45 en montaje M.P.L C/13. (Más otros cuatro que pasaron al Ejército).
  • Cuarenta y tres ametralladoras antiaéreas de 2 cm C/30 en montaje C/30.
  • Dos cañones para tiro de superficie de 8,8 cm SK.L/45 sobre montaje M.L.C/06 (antiguas piezas navales procedentes de la Marina imperial germana con las que se artilló el bou “Álava”.

El minador “Júpiter” recibió los cuatro cañones antiaéreos de 10,5 cm L/45 en montaje C/30, junto a una dirección de tiro EWA, consistente en un telémetro de 3 m de base, graduador de espoletas e instalación telefónica completa para dirigir el fuego.

Ayuda Placa-indentidad

A mediados de noviembre de 1.937, el crucero “Cervera” cambiaba sus cañones antiaéreos Vickers de 101,6mm por los alemanes Krupp de 10,5 cm L/45 C/30 del “Júpiter”. Montadas en este buque, las cuatro piezas finalizaron la guerra.

Ayuda Cañon-aleman

Los cuatro cañones antiaéreos alemanes de 10,5 cm Utbs. u Tbts, L/45 se recibieron en El Ferrol a mediados de octubre de 1.936 y se enviaron por ferrocarril a San Fernando, junto con diverso material y munición para las mismas de 25 de ese mismo mes. En principio fueron montadas en los terrenos de la base naval principal de Cádiz, con la consideración de batería experimental. Mediada la guerra, el mando autorizó el emplazamiento de las piezas en el cañonero “Canalejas”, donde se encontraban montadas al finalizar la contienda.

Las cuatro primeras piezas antiaéreas de 8,8 cm SK. C/30 en montaje M.P.L. C/30, recibidas de Alemania vía Legión Cóndor, fueron montadas en el acorazado “España”, buque que, pese a su lamentable estado, fue puesto en servicio en El Ferrol a los pocos días de producirse el Alzamiento militar. Con la pérdida del buque en el Cantábrico, desaparecieron también para siempre los cuatro cañones antiaéreos de 88 mm SK.C/30 alemanes que montaba.

Otros cuatro cañones de 88 mm S.K.C/30 llegaron a Sevilla a principios de noviembre de 1.936, en el vapor alemán “Spezia”, y fueron remitidos a Ferrol con destino al crucero “Baleares” y emplazados por el equipo “negrillo”, mientras no se acabara de alistar el crucero, en un lugar denominado Prado de Caranza, al servicio de la Marina, para defender la entonces inerme base naval principal de El Ferrol. Al final, las piezas fueron montadas en el crucero “Baleares”, a babor y estribor de la chimenea, en los antiguos emplazamientos de las ametralladoras italianas de 40 mm, que fueron retiradas.

Estas piezas, al igual que ocurriera con el crucero “España”, se hundieron con el “Baleares” el 6 de marzo de 1.938, aunque en este caso la tragedia tuvo tintes mucho más dramáticos, pues hubo un total de 788 muertos y desaparecidos.

Los otros diez cañones antiaéreos de 88 mm L/45 en montaje M.P.L. C/13 fueron montados en el crucero auxiliar “Mar Cantábrico” (cuatro), en el minador “Vulcano” (dos) y en el crucero “Navarra” (cuatro). Los cuatro entregados al Ejército se emplearon en la defensa contra aeronaves del Cuartel General del Generalísimo.

Ayuda Cañon8

La casa Rheinmetall fabricó y puso una versión naval de su ametralladora antiaérea de 20 mm Flak 30, a la que montó sobre un afuste de candelero para fijarla a bordo de los buques de guerra, y colocó unos apoyos para que el tirador, que disparaba en posición erguida, situara los hombros. El arma funcionaba por corto retroceso del cañón y su alimentación se realizaba a base de cargadores de veinte cartuchos que se acoplaban por el costado izquierdo. Además para la recogida de vainas, se le acoplaba un cestón de grandes proporciones, evitando que los casquillos disparados rodaran por la cubierta y se convirtieran en un peligro para los propios sirvientes.

El estudio y seguimiento de las ametralladoras antiaéreas navales de 20 mm C/30 es, quizás, el más complicado de los referentes a las armas alemanas, ya que tuvieron una vida muy azarosa en la Marina nacional: pasaron de unos buques a otros y eran muy pocas las unidades navales que las montaron de manera continuada durante el conflicto.

Por la mediación de la Legión Cóndor, se recibieron ametralladoras de este modelo; además, a través de HISMA (Hispano-Marokkanische Transport-Aktiengesellschaft), llegaron a un total de veinte máquinas. Las lanchas torpederas enviadas por Alemania a la Marina nacional, así como la lancha de la Luftwaffe, que operó en apoyo a la escuadrilla alemana de hidros de Baleares, denominada “Pollensa”, montaban como única arma además de los tubos lanzatorpedos, una ametralladora de 20 mm C/30, contabilizando de esta otra manera otras seis ametralladoras del mismo calibre anterior.

Además del “Baleares” y del “Canarias”, recibirían ametralladoras Flak de 20 mm C/30 el crucero auxiliar “Domine”, los bous “Santa Urbana”, “Ciriza”, “Tritonia” y “Juan Mari”; el destructor “Velasco”, los minadores “Júpiter” y “Vulcano”, los cruceros auxiliares “Mar Cantábrico” , “Ciudad de Valencia” y “Puchol”, los cañoneros “Cánovas del Castillo”, “Lauria” y “Canalejas”, el bou “Álava”, así como los torpederos nº 2, 7 y 9 y los destructores de origen italiano “Velasco-Ceuta”, “Velasco-Melilla”, “Huesca” y “Teruel”.

Los cañones alemanes de 8,8 cm S.K.L/45, M.L. C/06 eran piezas navales para tiro de superficie, y la referencia C/06 puede dar una idea de su antigüedad en la Marina germana. La Armada nacional solo recibió dos ejemplares de este modelo, que fueron recibidos en Vigo, en el mercante alemán “Maccabi”, el 22 de mayo de 1.937.

Se tomó la decisión de utilizarlos para el armamento del que sería clasificado como guardacostas “Álava”, antiguo buque bacaladero de la PYSBE, capturado por los nacionales medio hundido en el puerto de Bilbao en junio de 1.937. En septiembre fue artillado con ambos, montados uno a proa y otro a popa, además de dos ametralladoras de 20 mm Flak C/30, aunque estas durarían muy poco emplazadas en este buque.

MEDIOS PARA LA DIRECCIÓN DE TIRO NAVAL.-

Las baterías antiaéreas navales de 105 mm L/45; 88 mm L/45 y 88 mm SKC/30 suministradas por Alemania venían acompañadas por direcciones de tiro modelo EWA, telémetros de coincidencia de 3 y 1,25 metros de base, graduadores de espoletas, predictores AM-17 y todo tipo de aparatos ópticos para garantizar la eficacia contra aeronaves de los cañones. En total se adquirieron ocho equipos de dirección de tiro antiaérea, de los cuales dos se perdieron en el transcurso de la contienda, al hundimiento del acorazado “España” y el crucero “Baleares” (permanecieron seis aparatos montados en otros tantos buques nacionales durante el resto de la guerra).

A mediados de 1.937, y debido a la práctica inexistencia en los buques de la flota nacional de elementos para la dirección de tiro, el Estado Mayor de la Armada solicitó a Alemania el envío de sistemas directores de fuegos, para los minadores “Júpiter”, “Vulcano”, “Neptuno” y “Marte”, cañonero “Calvo Sotelo”; crucero “Navarra” y cruceros “Canarias” y “Baleares”.

Destinada a cada uno de los cuatro minadores y el cañonero, se adquirió una dirección de tiro para los cañones de superficie Vickers de 120 mm, que compartirían la artillería principal de los buques. Con destino al crucero “Navarra” se adquirió un sistema de dirección de tiro para los seis cañones de superficie de 152,4 mm Vickers montados en el citado buque. Los plazos de entrega al igual que ocurriera con los sistemas de los minadores y cañoneros, oscilaron entre finales de 1.937 y principios de 1.938.

Por último, se adquirió un sistema de dirección de tiro antiaéreo y de superficie para los ocho cañones de 120 mm (cuatro a babor y otros cuatro a estribor) que montaban los cruceros “Baleares” y “Canarias”. La dirección de tiro alemana del “Canarias” quedó montada totalmente a finales de abril de 1.938 y permaneció en el buque hasta después de finalizada la Guerra Civil española.

LA AYUDA NAVAL ITALIANA.-

Desde los primeros momentos de la sublevación, cuando estuvo claro que el Arma Submarina al completo quedó en manos de los frente populistas, la exigua Marina de los sublevados vio la necesidad acuciante de solicitar a los países que habían aceptado respaldarlos, la cesión de algún sumergible que compensara la aplastante superioridad del enemigo. Tras las reticencias de Alemania y Portugal, Italia dio su aprobación a ceder la utilización a los nacionales de varios submarinos con dotación propia, pero con un “comandante adjunto” español, que asesoraría al comandante real del buque y que figuraría como comandante efectivo si este tuviera que dar la cara ante buques de la Marina de Guerra de otro país.

Por otro lado, y debido a la carencia casi absoluta de destructores, también se solicitaron a Italia algunas unidades para aliviar el enorme esfuerzo que realizada el “Velasco”, único buque de estas características en manos de los sublevados. En este caso, las unidades navales vendidas fueron unos viejos destructores, agotados y poco efectivos, aunque, como en muchas ocasiones, la Marina nacional supo sacarle provecho durante la campaña.

Además de Artillería naval para poder armar algunas de las unidades de la flota nacional y unos pocos bous, la Regia Marina envió cuatro pequeñas lanchas torpederas de dos modelos diferentes, cuyo resultado no merecieron la pena.

ARTILLERÍA NAVAL ITALIANA.-

Al igual que ocurrió con la ayuda alemana a la Marina sublevada, Italia consintió enviar a los nacionales varios cañones (todos ellos antiaéreos, excepto los cuatro 120 mm Armstrong para los cruceros auxiliares), para así dar cobertura y mejorar la mala defensa contra aeronaves, de la que adolecían los buques sublevados. En concreto fueron piezas de 100/47 OTO; de 76,2/40 Ansaldo-Armstrong; de 40/39 Vickers-Terni; de 20 mm Scotti y de 13,2 mm Breda.

Ayuda Oto-100
Cañón OTO 100/47 Mod. 1928. Referencia: https://www.all4shooters.com/it/Tiro/cultura/Museo-navale-la-spezia/?p=1

Los cañones de OTO de 100/47 Mod. 1.928 era una réplica de los Skoda Mod, 1.910, piezas que llegaron a Italia en grandes cantidades procedentes de botín de guerra al finalizar la Primera Guerra Mundial. Ocho de estos cañones llegaron a España en el vapor “Argentina”, procedentes de Italia en octubre de 1.936 y con destino a los cruceros en construcción “Canarias” y “Baleares”.

Cuatro de ellos fueron montados en el “Baleares” hasta que pudieron ser sustituidos por los originalmente propuestos en el proyecto del crucero: los Vickers de 120 antiaéreos fabricados en la factoría de San Carlos (Cádiz). Se recibieron otros tres OTO en 1.937, que serían transportados a Palma en marzo de ese mismo año por el “Baleares”.

Todos ellos fueron entregados al Ejército durante la contienda, que los utilizó para la defensa antiaérea de la isla de Mallorca.

La mayoría de las piezas antiaéreas de 76,2/40 mm Ansaldo-Armstrong que Italia envió a España fueron empleadas en tierra. Los buques de la Marina nacional que montaron este tipo de piezas fueron los siguientes: crucero auxiliar “Mar Negro”, cuatro piezas; cañoneros “Dato” y “Cánovas del Castillo”, dos piezas cada uno; minador “Júpiter”, dos piezas; y destructores “Ceuta” y “Melilla”, dos piezas cada uno. En total, la Marina nacional tuvo embarcados catorce cañones de este modelo, que actuaron como defensa principal de hasta nueve de sus buques principales.

Los montajes Vickers-Terni de 40/39 mm suministrados por Italia a la Marina nacional, armas anticuadas y poco efectivas, los llevaron buques como el “Canarias” y “Baleares” , que los cedería al “Júpiter” al montar en El Ferrol la batería antiaérea de 88/45 mm Flak, y los pequeños destructores adquiridos a Italia, “Huesca” y “Teruel”, como antiaérea principal. En total fueron 10 ejemplares.

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Vickers-Terni de 40/39 mm. Referencia: http://www.navweaps.com/Weapons/WNBR_2pounder_m2.php

Las ametralladoras Issota Fraschini de 20 mm “Scotti” eran modernos antiaéreos navales; se conoce la presencia en España, adquiridos directamente al fabricante italiano, de nueve de ellas, de las que cuatro fueron embarcados en el crucero “Navarra”, tres en el crucero auxiliar “Mar Negro”, una en el destructor “Velasco” y otra en el cañonero “Dato”.

Ayuda Ametralladora-italiana
Ametralladora Issota Fraschini de 20 mm “Scotti”. Referencia: https://it.wikipedia.org/wiki/Scotti-Isotta-Fraschini_20/70

Por último, Italia suministro ametralladoras de 13,2 mm Breda tanto en un sencillo afuste individual como en un sofisticado y efectivo afuste doble.

BIBLIOGRAFÍA:

JOSÉ MARÍA MANRIQUE GARCIA Y LUCAS MOLINA FRANCO. LAS ARMAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.

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