ETIMOLOGÍA DE ARTILLERÍA

ETIMOLOGÍA DE ARTILLERÍA:

INTRODUCCIÓN.-

ETIMOLOGÍA china

Saber con exactitud la época en que se puede hablar de la “Artillería”, si no somos capaces de definir exactamente este concepto, han sido muy diversas, algunos investigadores consideran a los antiguos chinos como los más viejos “artilleros”, otros colocan los principios de este arte en épocas más recientes. Si entendemos “artillería” como un simple lanzamiento de un proyectil, no habría más remedio que darle el título de primer “artillero”, al también primer hondero de los tiempos de Caín y Abel, teniendo en cuenta que el calificado arte balístico del presente tiene su origen en el lanzamiento de piedras. Su desarrollo no pudo seguir más camino que el perfeccionamiento de los equipos lanzadores, o de la fuerza impulsiva por una parte y por la otra el “proyectil”. La aplicación de la fuerza centrífuga de la honda, de la fuerza de tensión de las cuerdas retorcidas, de la fuerza elástica de las maderas y metales y de la fuerza de gravedad, son los hitos que señalan las distintas etapas de la evolución de la artillería.

Los chinos poseían ya armas de fuego, mucho antes que la era cristiana, y también se tiene conocimiento del denominado “fuego griego”, en la época de las guerras persas. Aunque de las descripciones que se tienen constancia, son más bien pirotécnicas que balísticas, dando más importancia al efecto incendiario que al lanzamiento.

ETIMOLOGÍA Berthold-Schwarz

El proyectil al igual que el aparato lanzador, experimentaron una gran evolución que parte de la piedra, la flecha y la lanza, pasando por la bala, hasta llegar a obtenerse su forma actual. Pero la invención de la pólvora que según se cree fue en el siglo XIII y otros en el siglo XIV a Berthold Schwarz, pudo dar a las armas el florecimiento que nos hace hablar de la “artillería” en su sentido actual. Al llegarse al conocimiento de la fuerza impulsiva de la pólvora, se empezó a utilizar esta para arrojar proyectiles macizos; la pólvora metida dentro de un bote e inflamada en él, lanzaba la piedra puesta encima de la boca de éste. Más tarde por cortos tubos llamados “bumhart” en alemán y “canna” en italiano, añadidos a los botes, resultaron las bombardas y los cañones.

Debido al efecto reciproco de la invención, tanto de armas cada vez más poderosas, como medios de defensa, la evolución de la pieza de pólvora tuvo que pasar por distintas fases en el transcurso del tiempo. Habiendo noticias de culebrinas, mosquetes y piezas gruesas, de las serpentinas y pedreros de los esfuerzos para aumentar su velocidad de tiro mediante cañones dobles y múltiples, es decir, por medio de los denominados “órganos” y piezas semejantes.

ETIMOLOGÍA.-

La voz “artillería”, común hoy a todos los idiomas de los pueblos civilizados, surge por primera vez en el siglo XVII, siendo muy discutido su origen. Es probable que las formas medievales “Arkeley”, “Arkoley”, “Archeley”, que ya antes de la invención de la pólvora eran conocidas como términos que designaban toda la maquinaria de guerra, se deriven “arcus” (arco) y “telum” (proyectil).

Pero es menos verosímil que las posteriores como “Artollerei”, “Artellarey”, “Artelerei” y “Artillerie” representan la evolución ulterior de los términos anteriores y tampoco parece muy acertado el relacionar las formas más moderna con las expresiones latinas “ars Tollendi”, “ars” y “tirare”, que pueden traducirse, aproximadamente, como arte de lanzar o tirar.

ETIMOLOGÍA niccolo-tartaglia
Niccolo Tartaglia

Se cree que es más acertado poner la palabra “artillería”, se derive de la voz “artiller” o “attillement”, del francés antiguo, que significa “equipar” o “equipo” y de la palabra “atellier” que significa “arreglar”, que tiene su origen en la provenzal “artilha” (obra de fortificación). Desde el siglo XIII un “artillier” refirió a un constructor de cualquier equipo de la guerra, y durante los siguientes 250 años, el sentido de la palabra «artillería» abarcaba todas las formas de armas de guerra. Por lo tanto el nombramiento de la Honorable Compañía de Artillería una unidad esencialmente de infantería hasta el siglo XIX. Otra sugerencia es que viene del italiano Arte de “tirare” acuñado por uno de los primeros teóricos sobre el uso de la artillería, Niccolo Tartaglia.

Las derivaciones del “artilla” español (diminutivo de arte) y del “ars” latino y su forma diminutiva “articula” son poco persuasivas, aunque tengan cierta afinidad con el “artiller” francés, voz que tiene las mayores probabilidades de ser la primitiva.

Entre las más destacadas de estas posibles explicaciones, se cuenta aquella que atribuye la palabra a la obra de un fraile llamado Juan Tillery, y que con el transcurso del tiempo, el «arte de Tillery», se habría transformado, en la expresión «artillería». Otra hipótesis, sostiene que específicamente, el término «artillero», era utilizado para designar a aquella persona que «artillaba» o «armaba» un castillo o fortaleza, basándose en una antigua ordenanza del Rey Eduardo II de Inglaterra, la cual decía: Item, ordinatum est quod sit unus Artillator, qui faciat balistas, carellos, arcos, sagittas, lanceas, spículas et alia necesaria pro garnizionibus castrorum, que traducido al castellano significa lo siguiente: Otrosí, estatuye que un solo artillero (maestre de la artillería) se encargue de la construcción de balistas, cuadriellos, arcos, flechas, lanzas, dardos y otras armas para abastecer al ejército.

Yanguas en su Diccionario de antigüedades de Navarra, Tomo I, apoyándose en documentos, demuestra que hacia 1329 la voz artillería era genérica, no solo de armas o máquinas, sino de artefactos civiles.

Textualmente dice así: 

ARTILLERÍA. Llamávase así, por los años de 1329, lo perteneciente á toda arma, aunque no fuese de fuego, y tambien los artefactos ú obras mecánicas. El señor del castillo de Agramont, haciendo homenage por él al rey de Navarra, decia que entregaria el castillo con todas sus guarniciones, armaduras, artillerias é vituallas, todas las veces que fuese requerido: caj. 9, n. 53. En 1355 el infante D. Luis, gobernador de Navarra, mandaba guarnecer los castillos, de la parte de Tudela, con ballestas, artillerias y otras armas necesarias. En 1360 decia el rey D. Cárlos, 2.º que, necesitando de la fabricacion de saetas, habia hecho venir á Miguel Perez de Badostain, para que trabajase en la dicha artillería : caj. 14, n. 73. En 1367, el moro Leot Audali era maestro de las guarniciones de artillería de los castillos del rey, y este mandaba que continuadamente fuese á ver. e visitar las ballestas de sus castillos, é que las reparase de lo necesario: caj. 22, n. 13. En 1369 mandaba el rey pagar 746 libras gastadas con los armeros que el infante D. Luis hizo venir, desde Burdeos á Olite, para fabricar armas: caj, 25, n. 21. En 1412 Semeno Chabarri, vecino de Estella, vendió al rey D. Cárlos 3.º unas ruedas farineras (molinos) con toda la artillería, y cosas necesarias á ellas, en el rio Egua: caj. 100, n. 35. La artillería de fuego, ó cañones, no se usó en Navarra – hasta los años 1378: en este tiempo mandaba el rey D. Cárlos 2.º que se pagasen á la villa de Olite 100 florines por un cañon de los tres que había mandado poner para guarnecer dicho pueblo: caj. 35, n. 29. – Tambien mandaba dar á la villa de Falces 80 florines para comprar ballestas y cañones: caj.35, n. 50. Que no se precisase á la villa de Losarcos á pagar los cuarteles que debia porque, con su importe, estaba encargada de poner un cañon. Que se entregasen 70 florines para comprar un cañon y colocarlo en el castillo de Caparroso: 74 florines para poner otro en Puente la Reina; y 100 florines para otro cañon que deberia colocarse en San Vicente de la Sonsierra: caj. 35, n. 41, 57, 63 y 67. La pólvora para los ca ñones se traia de Bayona: caj.36, n. 22. En 1379 – mandó el rey que se pagasen 80 florines por un cañon que compró el maestro de su moneda en Pamplona, echant (que cargaba) trece libras de piedra. Que se pagase tambien lo gastado en las planchas, cubillas y ligament para el cañon y para cuatro cañones y doce plomadores de ferro que fizo facer en Tudela. Otro cañon pequeño costó 50 florines echant 7 libras de piedra: á dos canteros se les pagó por labrar las piedras, ó pelotas para los cañones, 5 sueldos y 6 dineros por dia á cada uno: se ocuparon 32 dias y labraron 300 piedras: caj. 39, n. 25. En el mismo año mandó pagar el rey 40 florines de oro á Machin el ferrero por dos cañones tomados de el y enviados á la villa de Laguardia. Al concejo de este pueblo se le pagaron 30 libras para ayuda de la compra de un quintal de polvos de canones, para contrarrestar á sus enemigos. Se compraron tambien dos quintales de sal nitre y un quintal, y arroba y media de azufre, en Barcelona, con otros polcos de caínon para la guarni cion de Pamplona y para los cañones del castillo de Monreal. La villa de Estella hizo fabricar varios caño nes para su defensa y por este servicio, y otros, la libertó el rey de peages, leztas, pontages, pesos, barrages y barcages. Los vecinos de Artajona hicieron fabricar, tambien, dos cañones, que costaron 430 florines cada uno. El rey D. Cárlos 2.º, en consideracion á los buenos servicios hechos por Perrin de Bordeaus maestro de facer cainones, con especialidad en la guerra que habia tenido con el rey de Castilla, en la cual voluntariamente vino al reino desde su tierra por servirle, é hizo muchos cañones con los cuales se de fendieron los pueblos, le asignó en 1379, 25 cahices de trigo y 30 libras anuales, por el tiempo de su voluntad para que se quedase en el reino é hiciese cañones: caj 39, n. 22, 36 y 37: caj. 40, n. 12 y 46. Cuando Juan de Bearn, capitan de Lorda, tomó posesion del castillo de Caparroso en 21 de setiembre de 1386 consta que habia, entre otras armas, dos arcaces (arcas) plenos, el uno de artillería gruesa y el otro de menuda: una ballesta de trueno y un gran cañon: caj. 53, n. 6. En 1393 el rey D. Cárlos 3.º envió á la guarnicion de Cherebourg, en Normandía, siete cañones y un costal de azufre y carbon, tres costales de salinitres, 177 ballestas, y artillería de saetas, cinco arcaces, 180 paveses, cintos para armar las ballestas, dos cargas de dardos y otras cosas: caj. 66, n. 15. En 1396 se fabricaba salitre en Tudela: el rey mandó pagar 41 libras 49 sueldos y 6 dineros por 48 docenas y 7 libras de salnitre, hecho en Tudela, para enviar al castillo de Cherebourg; caj. 72, n. 3. Los arcos de ballesta solian fabricarse con el tejo que se criaba en los montes de Amescoa y Burunda: caj. 74, n. 43. Parece que el príncipe D. Cárlos de Viana hizo uso de la artillería de campaña en 1456, en que mandaba pagar el sebo por untar los carros que llevaban la artillería, al tiempo que Nos (decia) salimos sobre los campos: caj. 157, n. 44.

En todas las épocas, el inventor de una maquina o de un aparato ha sido también, en la mayoría de los casos, su primer constructor y el primer maestro en su manejo. Los armeros fueron inventores, constructores de cañones, pirotécnicos y tiradores, a la vez que formaban con sus oficiales un gremio secreto. El que necesitaba cañones debía valerse de sus servicios.

En el siglo XVI es cuando se produce, por primera vez, una subdivisión. Los príncipes y ciudades sostienen su propia artillería, con fundiciones, molinos de pólvora y arsenales propios. El armero “maestro de arcoli” es consejero técnico e inspector de artillería al mismo tiempo. El servicio de las piezas está a cargo de los arcabuceros y de sus mozos.

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